Un grupo de expertos determinará los iconos que deben reflejar 'souvenirs' que se vendan en Cataluña
Souvenirs made in Catalonia. Ese es el objetivo de Turisme.El merchandising catalán se denominará Empremtes de Catalunya y consistirá en «productos artesanos de calidad basados en referentes de la historia y el patrimonio», aseguró ayer el conseller d'Innovació, Josep Huguet. Porque ni la bailaora flamenca ni el toro de Osborne ni los sombreros mexicanos que se venden en las tiendas de la Rambla representan a Cataluña.
Turisme quiere «reforzar la identidad» porque es el «valor que más vende», señaló Huguet. Y se podrá comprar en las tiendas de los museos y las paradas de souvenirs. Un comité de expertos científicos del mundo de las artes establecerá cuáles son los grandes iconos que definen lo que es Cataluña. Iconos como el Pantocrator de Boí i Taüll, que pasaría de presidir el altar a llevarse en collares o anillos. La idea es proyectar internacionalmente «el imaginario vinculado a la diferenciación».
La oferta de productos artesanales empezaría por pins gaudinianos, joyas inspiradas en diseños de Miró o papel maché que reprodujera gegants o capgrossos. «Si se quiere comprar unos pendientes para la señora», ejemplificó Huguet, Dalí es siempre una buena opción.
«Es lamentable que los turistas salgan de Cataluña con un sombrero mexicano», se quejó el republicano. Para acabar con la confusión de símbolos, el Departament quiere multiplicar las rutas y crear centros de interpretación a lo largo y ancho del territorio.Además de la mercadotecnia, hay que «contar historias», aseveró Huguet. De ahí surgirán los CAT, Centres d'Acollida Turística.Desde allí, por ejemplo, se podrá obtener información de la ruta de los orígenes de Cataluña: un recorrido por el Pirineo siguiendo los pasos de Guifré el Pilós. «Somos progesistas», dijo Huguet, «no hace falta que sean historias de reyes, puede ser la de los payeses en la Edad Media o la caza de brujas».
Los reclamos de sol y playa ya no sirven: «No nos diferencian», afirmó Huguet. Hasta hace cuatro años (es decir, antes del tripartito), Cataluña potenciaba un turismo «clásico, masificado, de sol y playa o nieve» que no estaba basado en la singularidad, criticó el conseller. El retraso respecto a Europa, de unos 25 años, no será fácil de recuperar: «Necesitaríamos cuatro legislaturas», exageró Huguet. Y es que dar a conocer el patrimonio intangible, el de la identidad, puede llevar muchos años...
Como Cataluña es «la primera potencia turística europea», necesita un merchandising acorde y el actual «no está suficientemente explotado», consideró Huguet.
El cluster mundial más conocido es Sillicon Valley. Pero lejos de esta imagen y sector, el Departament ha aplicado un concepto industrial al turismo. Según un estudio encargado por el Observatori de Turisme, en Cataluña existen 18 macro-clusters turísticos.Es decir, 18 agrupaciones territoriales especializadas en la oferta de al menos una o más tipologías de productos turísticos.El informe dibuja un mapa del sector turístico para analizar cuáles son sus carencias y potencialidades.
Basándose en este estudio, Huguet analizó los retos de un «modelo turístico competitivo basado en la identidad» en el seminario Turisme, identitat i economia de la Universitat d'Estiu de Prada (UCE). La conclusión fue que la identidad debe convertirse en el «motor del turismo», consideró Huguet. Según su definición, la «economía de la identidad» se basa en potenciar los productos propios, «los auténticos y originales». Ahora, en vez de sevillanas habrá cerámicas gaudinianas en la Rambla.
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