Partidos políticos, de forma unánime y consensuada, ecologistas y empresarios del sector turístico de Alcanar (Montsià), con el apoyo de otros municipios de la zona, advierten que llegarán donde haga falta para frenar la instalación del depósito de gas submarino proyectado enfrente de la costa del delta del Ebro.

El almacén subterráneo supone la instalación de una planta de tratamiento de gas natural en superficie, junto al río Sénia, a 1,5 kilómetros del núcleo urbano de Alcanar. La instalación incluye la construcción de una chimenea y de una antorcha para la salida de gases de 60 y 50 metros de altura respectivamente, según denuncia el Ayuntamiento de Alcanar. Todos los grupos municipales aprobaron ayer una moción en contra de la ubicación de esta instalación, que está proyectada en el término municipal de Vinaròs (Castellón), pero pegada al río Sénia, lugar situado a escasos metros de donde empieza la comunidad autónoma de Catalunya.

"Han ubicado tan al norte como han podido la planta de tratamiento de gas y la han alejado al máximo de las industrias de Valencia y Castellón, que son las que se beneficiarán", denuncia Ricard Bort, portavoz del grupo municipal del PSC en Alcanar. Bort denuncia que el depósito de gas se ha proyectado para garantizar el abastecimiento energético de la industria de cerámica de Castellón, pero que será Alcanar y por extensión la costa del delta del Ebro quien sufra sus consecuencias más negativas. En cambio, en las Terres de l´Ebre no recibirán ninguna contraprestación, lo que sí sucederá en Castellón.

Al impacto visual de la chimenea y la antorcha, hay que sumar el impacto sobre al medio ambiente de una planta que quemará dióxido de azufre y de carbono, en el tratamiento y distribución del gas natural, lo que advierten los grupos municipales de Alcanar podría provocar incluso lluvia ácida. Todo esto en una zona que basa en buena parte su economía en el sector turístico, la construcción de nuevas residencias y la agricultura.

Además, advierten otros municipios cercanos, como Sant Carles de la Ràpita (Montsià), del peligro latente de un depósito con capacidad para almacenar más de 1,3 billones de metros cúbicos de gas natural, a partir del 2010, cuando entre en funcionamiento. La obra haría necesaria la construcción de un gasoducto para poder evacuar y transportar el gas desde el mar hasta la planta de tratamiento, que ocupará más de 60.000 metros cuadrados de suelo. Se deberán expropiar decenas de hectáreas de terrenos agrícolas.

Todas las alarmas han saltado después de que el pasado 2 de agosto, en pleno periodo vacacional, el Ministerio de Industria anunciara en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la solicitud de concesión de explotación para el almacenamiento subterráneo de gas natural. Ayer, a pocos días de que finalice la fase de exposición pública, que permite presentar alegaciones al proyecto, el Ayuntamiento de Alcanar celebró un pleno extraordinario convocado de urgencia para oponerse a la instalación y presentar sus alegaciones. No descartan incluso presentar un contencioso administrativo en los juzgados.

Escal UGS S. L. es la empresa que proyecta el depósito de gas submarino, en aguas del Mediterráneo, junto a la costa del delta del Ebro, y la consecuente planta de tratamiento en superficie. El almacén aprovecharía un antiguo pozo petrolero actualmente en desuso.

El depósito de gas también ha provocado la creación de una plataforma ciudadana de oposición en Alcanar y también en la provincia de Castellón. La planta de tratamiento de gas queda junto a una zona de Vinaròs en la que se ha proyectado la construcción de unas 15.000 viviendas, según se recordó ayer en el pleno celebrado en el Ayuntamiento de Alcanar. Asimismo, la planta también corta el desarrollo previsto a las afueras de este municipio ebrense.