Manuel Pizarro y Luis Atienza recalcaron en el Parlamento catalán el esfuerzo que llevan a cabo ambas compañías. Pero la red eléctrica todavía necesita más gasto.

“Balanzas energéticas deficitarias”. Con estos términos, que desataron las risas de algunos de los presentes en la sala, se expresó el martes Anna Simó, diputada de ERC en el Parlamento catalán, para denunciar la falta de inversiones de las compañías eléctricas en Cataluña. La queja ha sido recurrente durante las últimas semanas en esta comunidad autónoma, después de que un apagón dejara sin luz a 350.000 barceloneses.

En el debate extraordinario celebrado el pasado lunes en la cámara catalana, todos los partidos menos el PP y Ciutadans coincidieron en reprochar la falta de inversiones a los presidentes de Endesa, Manuel Pizarro, y Red Eléctrica de España (REE), Luis Atienza. Ambos fueron claros en su respuesta.

Por encima del peso de Cataluña

“Las inversiones de Endesa en Cataluña –indicó el primero– son muy elevadas, crecientes en el tiempo, proporcionales a la relevancia de este mercado, superiores a los recursos que éste le proporciona y mucho mayores que las que la propia Endesa y sobre todo las demás compañías realizan en el resto de España”. Atienza, como su homólogo en Endesa, echó mano de los números para defenderse ante los reproches: “En el trienio 2005-2007 habremos realizado inversiones por bastante más de cinco veces sobre lo destinado en el trienio 2002-2004. Esa es la realidad, por no decir, ¿es suficiente?”.

Fuentes del sector señalaron ayer que, efectivamente, estas cifras son elevadas. Pero las quejas de algunas empresas sobre la calidad del suministro reaparecen tras el apagón con más fuerza, sumándose a las de la clase política. ¿Por qué? Además de unos centros de generación concentrados –especialmente en la provincia de Tarragona, con tres centrales nucleares en operación–, la red eléctrica catalana proviene de tres empresas –Fecsa, Hidroeléctrica de Cataluña y Enher–, cada una con sus propias líneas. La necesaria interconexión de la red obliga a realizar fuertes inversiones, aplazadas para más adelante durante la crisis financiera de Fecsa, cuya compra por parte de Endesa fue autorizada en 1998.

El propio Pizarro reconoció que “hace falta una red mallada en Barcelona”, mientras que Atienza recalcó las dificultades de REE para realizar la renovación de los equipos más antiguos y desgastados. “Hemos llegado hasta donde nos permite la propia situación de la red”, indicó Atienza, ya que la debilidad de la red hace que las posibilidad de desconectar algunas instalaciones para renovarlas “son extraordinariamente cortas”, al no existir alternativas. Ambos dirigentes emplazaron a los políticos a facilitar las nuevas infraestructuras.

En este sentido, Atienza recordó los problemas de REE en la tramitación de la nueva línea de interconexión entre España y Francia, que se convertirá en la primera línea de 400 KW que pasa por la provincia de Girona. “No hay, en absoluto, ninguna desidia”, subrayó.

Versiones sobre el apagón

A pesar de estos reconocimientos, ambos dirigentes eludieron el lunes culpar a las deficiencias en la red de transporte –en el caso de REE– o de distribución –en el caso de Endesa– del incendio de la subestación de Maragall –causante de los cortes de luz más largos y numerosos–.

En primer lugar, tanto Pizarro como Atienza culparon a la otra compañía de la caída del cable que sobre volaba la subestación de Collblanc. Ni uno ni otro señalaron que la sobrecarga generada por los cortocircuitos derivados de esta caída llegara a la estación de Maragall, hasta incendiarla. En cuanto a las causas de este incendio, tampoco hay acuerdo: el presidente de Endesa apuntó a problemas en la red de transporte, mientras que Atienza dijo que no se descarta que la sobrecarga proviniera de la red de Endesa.