Interroga a la banca sobre sus peticiones de financiación en Europa y EE.UU.

El Banco de España está verificando la situación de liquidez de la banca española, a raíz de la crisis financiera de Estados Unidos. Los servicios de Inspección del organismo contactaron ayer con varias entidades para averiguar si tienen problemas de liquidez y si han podido acceder al dinero que desde el jueves ha puesto en el mercado el Banco Central Europeo (BCE). El problema es que para acceder a esos préstamos, los bancos han de presentar como garantía activos como bonos de deuda pública o emisiones de bajo riesgo. En ese sentido, el organismo encabezado por Miguel Ángel Fernández Ordóñez está indagando si algún banco o caja española podría carecer de "activos descontables", como se les conoce en la jerga bancaria, y, en consecuencia, no haber podido recibir préstamos del BCE.

La preocupación del Banco de España también se dirige hacia la financiación procedente de los mercados estadounidenses. El supervisor bancario está interesado en conocer si a las entidades españolas se las ha discriminado al solicitar financiación por los problemas a los que se están enfrentando otros bancos europeos. La razón es que en el mercado interbancario - al que las entidades acuden para prestar dinero o solicitar créditos de otras entidades- arreciaron ayer los rumores sobre la posible suspensión de pagos de dos bancos europeos, que se habrían visto muy perjudicados por la crisis hipotecaria de Estados Unidos. Las susceptibilidades estaban tan a flor de piel que sólo un banco, el italiano San Paolo, decidió a primera hora de la mañana arriesgarse a prestar dinero a otros competidores. Entre los potenciales prestatarios de dinero también figuran algunas entidades españolas, según pusieron de manifiesto ayer las fuentes consultadas.

Los grandes bancos españoles insistieron ayer en que no se han contagiado de la crisis financiera estadounidense, ya que su exposición a las hipotecas subprime (concedidas a clientes de dudosa solvencia) es prácticamente nula.

En todo caso, podrían tener presencia indirecta a través de sus fondos de inversión, aunque ninguno de ellos invierte todo su patrimonio en el mercado de titulizaciones hipotecarias, como les ha ocurrido a los tres fondos de BNP Paribas que han tenido que congelar las devoluciones a los clientes.

De todas formas, la inquietud de los mercados y las medidas puestas en marcha por BNP y otras gestoras de fondos sí que han repercutido negativamente en la rentabilidad de los instrumentos de ahorro, especialmente de los que destinan sus activos a renta fija (bonos) a corto plazo y a activos del mercado monetario.

De los casi 900 fondos de inversión que se comercializan en España con esas políticas de inversión, el 40% - equivalente a 350 fondos- acumulaba pérdidas en los nueve primeros días de agosto, según los últimos datos disponibles de VDOS Stochastics.

Los productos más perjudicados son lógicamente los más expuestos a los mercados de deuda hipotecaria de Estados Unidos. El Parvest Dynamic ABS, el único de los fondos que ha tenido que congelar BNP Paribas que se vende en España, ha perdido el 3,75% entre el 1 y el 9 de agosto. Su homólogo DWS ABS, de la gestora de Deutsche Bank, pierde en ese período el 2,61%.

Otros fondos de Fidelity, Fortis, UBS, AXA, JP Morgan también pierden más del 1% en tan sólo nueve días. Lo cierto es que miles de inversores españoles se están viendo ya afectados por esas caídas.

Según datos de la patronal de los fondos de inversión, Inverco, los productos de renta fija a corto plazo contaban con 2,6 millones de partícipes al cierre del primer semestre del año, aunque se desconoce el número aproximado de inversores que tienen contratadas las categorías más afectadas.