UPN y CDN se comprometen a reducir su presencia en el ejecutivo si los socialistas entran Chivite niega acuerdos en un «futuro inmediato»
Miguel Sanz (UPN) y Juan Cruz Alli (CDN) repitieron ayer el apretón de manos con el que hace cuatro años formalizaron su primer gobierno de coalición en Navarra y lo hicieron con un claro mensaje para los socialistas navarros: si quieren entrar, la puerta está «abierta».
No se trató de una declaración de intenciones pronunciada en un momento en el que la dirección del PSOE les pide «rebajar la tensión», sino un acuerdo firme, escrito y rubricado que incluye un compromiso para disminuir «proporcionalmente» el peso de UPN y CDN en su ejecutivo si la formación de Carlos Chivite les da el sí quiero «en el futuro».
Sanz sabe que no será ahora. Considera que las palabras de Rodríguez Zapatero augurando «cambios» y advirtiendo de que su abstención no será «ningún cheque en blanco», así como la crisis del PSN, no permiten a éste entrar en un gobierno de coalición con UPN, pero confía en que la integración pueda producirse «dentro de un año, de dos o cuando sea».
Y es que, tanto Sanz como Alli son conscientes de que les espera una legislatura complicada si los socialistas lo quieren, ya que los 22 escaños de UPN y los dos de CDN sólo conforman un 48% de la representación del Parlamento de Navarra, frente al 52% entre PSN, NaBai e IUN.
Pese a que José Blanco le transmitió personalmente que su ejecutivo gozará de estabilidad y que no se presentará una moción de censura pasadas las elecciones generales de 2008, Sanz quiere asegurarse el respaldo del PSN y está dispuesto a gobernar, tal y como dejará hoy claro en su discurso en la Cámara, con reiterados «guiños» a los socialistas.
Y cuanto más estable sea ese respaldo, mejor. De ahí que se haya incluido una referencia expresa en el acuerdo con CDN a la posibilidad de que otra fuerza se integre en el ejecutivo «a lo largo de la legislatura». El escrito no concreta que esta fuerza deba ser forzosamente el PSN, pero Sanz lo dejó claro ayer, al afirmar que «en ningún caso» contempla la adhesión de Nafarroa Bai o de IUN.
Sobre la espada de Damocles con la que va a iniciar el que será su cuarto mandato al frente de la Comunidad foral -la posible moción de censura-, Sanz se limitó a precisar que, si no tuviera las garantías suficientes de que va a «concluir» los cuatro años de legislatura, simplemente no habría presentado su candidatura y se hubieran repetido los comicios.
Su invitación al PSN para formar parte de un ejecutivo de coalición no tardó en recibir repuesta -la que el propio Sanz esperaba en estos momentos- desde la sede de los socialistas navarros. Carlos Chivite rechazó su oferta y precisó que «no hay ningún acuerdo, ningún compromiso previsto, ni ahora ni en un futuro inmediato». Advirtió a Sanz de que el PSN no le va a «permitir una actitud de laminación de la oposición o de acción de gobierno prepotente», y añadió que, si bien la intención de su partido es la de no hacer «uso» de una posible moción de censura, el PSN «tampoco renuncia a hacerlo», informa Esther Echeverría.
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