LAS PERLAS
Nada que ver con los Borbones en pelota, aquella sátira porno que el romántico Bécquer publicó en 1889 sobre Isabel II, la tatarabuela del Rey Don Juan Carlos. Tampoco con el magnífico reportaje que, sobre la inefable Letizia, publica esta semana el ¡Hola! ¿El motivo?: la consorte en biquini, la fotografía más perseguida desde que comenzaron las vacaciones estivales en Palma. También lo fue el año pasado. Pero Letizia no se atrevió. O no la cazaron. Este, por el contrario, ha perdido el miedo. ¡Oh ingenua! Parece mentira que hayas sido del oficio para no saber que, con los medios técnicos que utilizan los reporteros hoy día no hay manera de evitar que te cacen. Vestida o desnuda: en bañador, biquini, triquini o en topless. Aunque tú no los veas, ellos te ven. Ellos te han visto. Ahora bien, pregunto: ¿Por qué irse hasta Cabrera para evitar ser fotografiada en biquini? Además, todavía puedes enseñar lo que Dios no se avergonzó en crear. Tú sabes, Letizia, que todo es como aparezcas en la fotografía, sobre todo cómo te ves. ¿Si te gustas? Tan contenta tú y tan contento Felipe, que puede seguir presumiendo de la mujer que tiene, físicamente hablando. Como le sucedió a Aristóteles Onassis el día que el reportero italiano Septtimio Garritano, el más grande y famoso reportero de su época, logró fotografiar a Jackie. En este caso, desnuda y de frente. Con todo el frondoso jardín al aire mientras hacía gimnasia en la solitaria y exclusiva playa de la isla de Scorpio. Una especie de isla Cabrera pero que era de propiedad del armador mientras que la nuestra es pública y protegida, pero sólo para la Familia Real. Algunas revistas no las publicaron temiendo las querellas del griego de oro. Pero cuál sería la sorpresa cuando Onassis no sólo no se querelló con quienes las habían ofrecido en primera página sino que hasta se sintió orgulloso de que el mundo entero pudiera contemplar el desnudo de aquella espectacular e importante mujer que era la suya. Al Rey Don Juan Carlos tampoco le desagradó cuando unos reporteros italianos le sorprendieron desnudo «como una bandeja de plata» en la cubierta del viejo Fortuna y en las mismas aguas que a ti, Letizia. Mientras todos los pelotas y cortesanos se indignaban por tal osadía, él se gustó. Cierto es que aparecía como un hombre 10. ¿Pensará Felipe como su padre, el Rey, o como Onassis? A lo mejor, los detractores de Letizia acaban reconociendo que no esta nada mal sino al contrario, bien aunque muy delgada, excesivamente delgada. El biquini es la prueba del algodón O la prueba del nueve.
Una curiosidad que posiblemente tendrán los lectores de esta columna y los que hayan visto las imágenes del ¡Hola! y leído el artículo de mi querido Tico Medina: ¿De qué hablarían a solas la Reina y la nuera, condenadas a entenderse, más que ninguna otra nuera y suegra «por razones de Estado»? Se me olvidaba: Doña Sofía, a su edad (va a cumplir 69) y por lo que se ve, está muy bien en bañador.
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados