EL MIRÓN PERPLEJO
No puede ser. A lo mejor es el escaso sol de Cádiz en lo que va de agosto o a lo peor es la realidad cotidiana de este nuestro país, pero lo cierto es que resulta un ejercicio imposible leer, releer y comprender el contenido de las secciones de economía de la prensa nacional en los últimos meses.
Es increíble que multinacionales que se expanden por medio mundo y que son compradas, opadas, vendidas y cerradas como cualquier otra se vean enfangadas en cortes de suministro eléctrico, en interrupciones de red ferroviaria, en colapsos aeroportuarios o en cierres de autopistas ante el peligro para la seguridad de los usuarios. A base de disgustos, quien no lo tuviera ya claro está aprendiendo perfectamente qué es la economía real y qué es el mercado mundial. Basta con oír el follón de los generadores en cualquier calle del centro de Barcelona.
Uno de los directivos más viajados de una de las principales multinacionales españolas, si no la más importante, me comentó días atrás que en la planta noble de su empresa los recibos de los clientes españoles y sus asistencias concretas importan lo mínimo, porque lo realmente trascendental para el negocio es la relación con determinado jefe de Estado y su intermediación para tal o cual macrooperación. Seguro que tenía razón, pero parece, tal y como se están desarrollando los acontecimientos en Catalunya, por ejemplo, que la cosa está pasando de castaño oscuro. Basta con leer, frotarse los ojos y volver a leer las secciones de economía de los diarios de la prensa nacional en los últimos siete días.
Se habla de la batalla de Ferrovial en los aeropuertos británicos, de Zara, Imperial Tobacco sobre Altadis y Telefónica en Brasil. En esas mismas páginas se informa sobre Endesa, Enel y Acciona; Unión Fenosa en Nicaragua, REE y constructoras e inmobiliarias en general, ante la que se avecina. El colmo del tercer capítulo es que se cuentan historias referidas a Acesa y sus autopistas, Renfe y Adif junto a sus cercanías, Mutua Universal y lo que todo el mundo sospecha, AENA, sus subcontratas y sus contratados, y los americanos de Delphi que cruzan el Estrecho hacia Tánger y dejan a los andaluces colgados de la brocha. Todo tan real como la vida misma y todas esas informaciones tan entremezcladas y partes de un mismo mercado de la economía global.
Lo incomprensible es que un país capaz de tener ejecutivos y profesionales para comprar, vender, viajar y partirse la cara con quien haga falta, no tenga la mínima inteligencia política para que las cosas funcionen en la esquina de abajo. Procuro no caer en la demagogia fácil de culpar a los políticos de todo, pero sorprende que sea en los sectores regulados por la política donde se estropea todo. Supongo que esto tampoco lo podrá negar nadie.
Uno de mis jefes suele preguntarse, eso sí, para reafirmarse: "¿Cómo reaccionaría la bolsa ante tal persona si fuera un valor que cotizara en los mercados?". De unos años a esta parte casi todas las compañías mencionadas un par de párrafos atrás cotizan en bolsa, pero quienes no lo hacen son quienes regulan esas compañías. ¿Cómo reaccionarían las bolsas del mundo ante los controladores de un país que parece tener empresas imposibles? Pues eso.
Lula es 'pro Telefónica'
El desarrollo de Telefónica en Brasil llama la atención entre las operadoras de la competencia, hasta el punto de que se estudia con lupa cualquier movimiento de la empresa española en China, sin ir más lejos, no vaya a ser que repita el triunfo. Cuentan en la sede madrileña de Gran Vía de la compañía que preside César Alierta que en los últimos éxitos brasileños quien ha aportado su granito de arena ha sido el propio presidente del país, Lula da Silva.
El dinero no espera a Rato
Los periodistas en muchas ocasiones nos las damos de listos vaticinando, o no, el futuro político que le espera a Rodrigo Rato, más o menos igual que los políticos del PSOE e incluso los del Partido Popular. Quienes tienen muy claro que el todavía director gerente del FMI no volverá a la trinchera del Parlamento son los principales empresarios españoles que, consultados casi uno a uno, aseguran que Rato no vuelve.
La UE y las hipotecas
Las autoridades de la Unión Europea se encuentran tranquilas ante la crisis hipotecaria en Estados Unidos y su posible reflejo en Europa, en particular en España, porque aunque reconocen que los precios de la vivienda son disparatados y que los tipos seguirán creciendo, mantienen que el ajuste será suave y que el afectado final lo soportará, sin grandes daños para el sistema.

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