Las tres sociedades de capital riesgo impulsadas desde el IESE, a través de su iniciativa Finaves, han invertido en más de una veintena de proyectos, que han generado 650 puestos de trabajo. Pero también han sido un auténtico filón de casos para la escuela de negocios.
En su despacho del IESE, en Barcelona, Pedro Nueno, profesor de Iniciativa Emprendedora, guarda como una reliquia las cartas que se intercambió en 2003 con Peter Drucker, el gurú del management fallecido dos años más tarde.
En una de ellas, Drucker decía que un buen modelo para una escuela de negocios es una facultad de medicina en la que los profesores y los alumnos están en contacto con los enfermos. Del mismo modo, argumentaba, en un centro de formación de directivos, resulta vital la relación de los profesores con el mundo de la economía, la empresa y el management.
Nueno ha aplicado el pensamiento de Drucker a través de Finaves, la agrupación de sociedades de capital riesgo (SCR) promovidas desde el año 2000 en la escuela de negocios para invertir en nuevos proyectos empresariales de graduados del propio centro académico.
“A Finaves le llamo mi laboratorio”, explica Pedro Nueno. En lugar de tubos de ensayo, en su despacho–laboratorio se amontonan gruesos sobres con la documentación de cada una de las empresas donde ha invertido Finaves y que el fundador de esta iniciativa sigue paso a paso.
El profesor del IESE señala que el seguimiento de estos proyectos ha permitido la elaboración de numerosos casos, que posteriormente se estudian y debaten en las aulas del centro. “Lo importante es ayudar a la gente que tiene un proyecto y que todo revierta en las clases del MBA”, afirma Nueno. “Aquí vivimos todo el proceso [de creación de la empresa]: es un laboratorio”, insiste.
Nueno recuerda que pensó por vez primera en montar Finaves al enterarse de que otras dos escuelas de negocios, Columbia (Nueva York) y London Business School (LBS), habían lanzado sociedades de capital riesgo para ayudar a proyectos de sus alumnos. “Hoy, existen trece ó catorce escuelas en todo el mundo con vehículos parecidos”, comenta.
“Lo planteé [en el IESE] y me dijeron que me espabilara; empecé a buscar socios y fui al Cidem”, recuerda: “Fue el primero que dijo que sí”, comenta sobre el centro de apoyo a la actividad empresarial dependiente del Gobierno catalán. También se fueron sumando al proyecto, entre otros socios, las cajas de ahorros de Tarrassa (que participa en las tres SCR) y Manresa, el grupo financiero Riva y García y empresas como Würth España, Amper Tecnologías, Grupo Parera o Sodena, junto a inversores particulares.
Inversión inducida
Al primer Finaves le siguieron otros dos, en 2003 y 2005. En 2004, se creó Finaves China, la única sociedad que no ha funcionado. La primera SCR arrancó con unos recursos iniciales de 1,44 millones; la segunda, con 2,73 millones; y la tercera, con 810.000 euros. Nueno asegura que la inversión inducida ha triplicado los fondos aportados y que se ha contribuido a crear unos 650 puestos de trabajo.
En conjunto, Finaves ha invertido en más de una veintena de empresas siguiendo el modelo del capital semilla. A menudo, las operaciones se han hecho de la mano de otros fondos, business angels o empresas. En ocasiones, la fórmula escogida para apoyar un proyecto es la del préstamo participativo.
Tecnología médica
Nueno desgrana la evolución de las diferentes participadas. Uno de los sectores a los que Finaves ha prestado más atención es el médico. “Es un sector que me gusta”, apunta Nueno, quien destaca su alto componente de innovación tecnológica. El primer fondo mantiene todavía una participación testimonial en Advance Medical, firma especializada en ofrecer una segunda opinión médica. “Es una de nuestras inversiones más exitosas”. Finaves III ha entrado recientemente en la filial estadounidense de la compañía, con sede en Boston.
En el mismo sector, otras participadas son la firma de productos médicos Smart Medical; Aqueduct Medical, con sede en San Francisco (EEUU), que desarrolla productos para el cuidado de pacientes de cirugía plástica; y Acefesa, que distribuye instrumental de laboratorio.
Las nuevas tecnologías han estado también en el punto de mira de Finaves. La primera SCR entró en el capital de Fractalia Remote System, que desarrolla programas de control remoto para redes de ordenadores; y en Kubi Wireless, que ofrece acceso inalámbrico a Internet. Finaves II invirtió en Phoenix Imagine Technologies, firma de fotografía digital que opera bajo la marca Via Carla Networks.
En servicios de gestión, Finaves desinvirtió ya en firmas como Texone e IEP, dedicadas al aprovisionamiento de empresas en China y a productos para la industria petroquímica, respectivamente.
La cuarta área es la de servicios al consumidor. Una inversión histórica es la de TDVM Capital, entidad alemana que presta asesoramiento financiero a la comunidad turca. Finaves ha vendido parcialmente su participación en Jelf Brico House, una cadena de tiendas de bricolaje de Alicante donde el grupo irlandés CRH ha tomado el control. Finaves III está siendo muy activa en el negocio de la distribución minorista y ha invertido en la cadena de tiendas de complementos Aïta, y en la de disfraces y artículos de fiesta Barullo.
Otras participadas son Faces Ferran Adrià, que comercializa utensilios de cocina diseñados bajo la supervisión del chef de El Bulli; Experiencia Jurídica, que ofrece servicios de márketing para despachos de abogados; Cooltra, firma de alquiler de motocicletas; y Logismoda, filial chilena de Logisfashion, empresa de logística para el sector textil.
Pedro Nueno dedica un balance económico positivo a Finaves. “El conjunto va bien; se ha devuelto algo de dinero a los accionistas y hay tesorería para devolverles más”, afirma el profesor del IESE.

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