Un exquisito en Marina D'Or, de Federico Rivas en El Mundo
TRIBUNA
La empresa responde al reportaje 'Bienvenido al 'fast food' de las vacaciones' con una carta al director de EL MUNDO
Lamento tener que recurrir a usted para trasladarle el malestar que ha producido en el seno del Grupo de Marina d'Or el contenido del artículo Bienvenido al 'fast food' de las vacaciones , publicado en las páginas UVE del diario del lunes 6 de agosto de 2007, con la firma de David Gistau.
Lo que se presenta como un reportaje en la sección UVE es, en realidad, un artículo de opinión del señor Gistau, convenientemente disfrazado para que el lector no distinga entre la opinión y la información, lo cual usted [por el director de EL MUNDO] sabe mejor que yo desde su experiencia en la dirección de medios informativos.
Debo decirle que considero a David Gistau un excelente columnista. Quizá por esa admiración, resulta más decepcionante lo que ha escrito sobre Marina d'Or, con tanta ligereza como mala intención.
Ligereza, por el hecho de basar su escrito en lugares comunes y clichés estereotipados que en modo alguno se ajustan a la realidad, buscando conexiones entre Marina d'Or y oscuros grupos y operaciones, que únicamente existen en la calenturienta imaginación de quienes no nos conocen y, en lugar de intentar informarse, prefieren fabricar fabulaciones malayas o mafiosas, a las que estamos acostumbrados y a estas alturas concedemos escasa importancia, excepto cuando aparecen en un medio del prestigio de EL MUNDO o con la firma de un columnista destacado como David Gistau.
Mala intención, pues publicar un reportaje deliberadamente demoledor sobre Marina d'Or en pleno de agosto, sólo puede buscar el descrédito de nuestra Ciudad de Vacaciones de Oropesa del Mar en el mes más importante para el turismo. Por fortuna los miles de turistas que están disfrutando de su estancia en Marina d'Or, saben que una cosa es la realidad y otra la opinión, en este caso negativamente intencionada, de David Gistau.
Una cosa queda clara. El columnista convertido en reportero debe ser un exquisito a quien molesta que las vacaciones, gracias a iniciativas como la de Marina d'Or, se hayan democratizado y estén al alcance de «la clase media de toda la vida», como escribe David Gistau sin ocultar un cierto desprecio por ese segmento social que a nosotros nos merece todos los respetos. Sobre la clase media que «baja a la playa con camiseta del Atleti y encarga una paella para el mediodía», «la que atraviesa el ocaso bailando pasodobles que toca una charanga», se ha construido la España actual, que no es exclusiva de una élite, sino de la base social que ha pasado del Seat 600 a los coches actuales y del veraneo con botijo al apartamento o los hoteles en centros de vacaciones como Marina d'Or, que tan poco parece gustarle al autor del reportaje. Aunque esa es otra historia, ya que el gusto es libre y en ese sentido nada hubiésemos replicado si no llega a ser por las alusiones que suponen un desprecio para nuestros clientes y una siembra de dudas sin la menor base sobre las causas reales del desarrollo de nuestra Ciudad de Vacaciones.
Frente a lo que escribe David Gistau, nosotros estamos orgullosos de contribuir a la democratización de lo que «siempre se antojó exclusivo», con un hotel de cinco estrellas, otro de cuatro y tres, sí tres, de tres estrellas.
El refranero popular dice que «todo es del color del cristal con que se mira». David Gistau debió de utilizar los cristales más oscuros que tenía a mano, al escribir su artículo, en el que hasta critica las campañas de publicidad de nuestra empresa, sin reparar que no sólo salimos en televisión con Anne Igartiburu, sino que EL MUNDO es uno de nuestros soportes preferidos en prensa escrita.
Le ruego que publique esta carta en la misma sección del diario en la que ha aparecido el artículo de David Gistau.
Federico Rivas es subdirector general del Grupo Marina d'Or.
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