ANTE LA CAIDA DE LAS RESERVAS PETROLERAS DE MEXICO
Luiz Inacio Lula da Silva llegó ayer a México llevando consigo el atractivo de la cooperación bilateral en materia de desarrollo y producción de biocombustibles en un momento especialmente sensitivo para el gobierno de su colega Felipe Calderón. Apenas en mayo pasado el gigante estatal Pemex anunció que las reservas comprobadas de crudo en México podrían agotarse en algo menos de diez años a los corrientes niveles de producción, dejando a ese país en el fondo de la lista del futuro de grandes productores de petróleo.
El dilema es doble. El empleo de maíz en Estados Unidos para la producción de etanol ha distorsionado los precios de ese cereal en el mercado mexicano, que lo importa en grandes cantidades desde que firmó el Tratado de Libre Comercio en los 90.
Fue entonces que la autosuficiencia mexicana en materia de maíz cedió ante una exportación estadounidense del cereal fuertemente subsidiado en origen.
Esto es algo que afecta a uno de los productos básicos de la dieta nacional al sur del Río Bravo. Un ejemplo: las "tortillas" son elaboradas a partir del maíz y se calcula que los 108 millones de mexicanos consumen cada uno unas diez unidades diarias del producto. A comienzos de este año hubo ya allí protestas populares por la suba en los valores de la harina de maíz.
En este marco donde se insinúa una tenaza futura hecha de inseguridad energética, pero también posiblemente alimentaria, todo lo que exhiba el presidente brasileño ganará la atención de su interlocutor.
Brasil es hoy el principal productor mundial de etanol y lo hace de un modo más eficiente porque utiliza la caña de azúcar como materia prima. De ocho acuerdos a firmar por Lula y por Calderón el primero y más importante está referido a la cooperación bioenergética.
El brasileño incluyó en su gira a Honduras, Nicaragua, Jamaica y Panamá, pero es su presencia en el Distrito Federal la escala más significativa. Menos de una semana después de que Néstor Kirchner visitara México, la llegada de Lula da Silva habla de un intento por desactivar los momentos de fuerte confrontación de Buenos Aires y Brasilia con México cuando este país era gobernado por el desangelado Vicente Fox.
El momento más difícil de aquel desentendimiento llegó en la ciudad de Mar del Plata en la oportunidad de la Cumbre de las Américas, en noviembre del 2005, cuando Fox se alineó firmemente con George W. Bush y profetizó que el ALCA (el modelo de integración de América que promueve Washington) sería implantado "lo quiera o no el Mercosur".
Fox se equivocó entonces -Bush ya no tiene la autoridad especial para negociar ese acuerdo-, pero la relación de su país y el Mercosur quedó tensa. Calderón pertenece al mismo partido que Fox -el PAN- pero se lo evalúa como un político más pragmático.
Con todo, la pertenencia de México al TLC y su integración con el mercado estadounidense continúa siendo un inconveniente para el acercamiento al Mercosur. Celso Amorim, el canciller brasileño, explicó ayer que Lula no llevaba intención de firmar en esta ocasión un acuerdo comercial integral con México.
http://www.clarin.com/diario/2007/08/07/elmundo/i-02102.htm
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