El supervisor pide valoraciones de riesgo muy afinadas en pymes de sectores auxiliares

El sector inmobiliario no es el único que está en el punto de mira del Banco de España. El supervisor bancario ha exigido a varias entidades financieras que extremen las precauciones con los créditos que conceden también a empresas con actividades íntimamente relacionadas con la construcción y el inmobiliario. En este saco entran desde fabricantes de azulejos hasta proveedores de ladrillos, además de las tradicionales cementeras.

La preocupación del Banco de España se centra sobre todo en las pymes con exposición importante al sector inmobiliario, ya que tarde o temprano se verán afectadas por la desaceleración de ese ramo. Para evitar sustos, ha pedido a algunas entidades que valoren con más cuidado el riesgo de estos préstamos y realicen nuevas provisiones para hacer frente a posibles impagos.

Estas peticiones se han lanzado en el curso de las inspecciones que el Banco de España viene realizando en los últimos meses a entidades financieras, aunque el supervisor bancario ya había advertido a las asociaciones del sector de que sería más estricto con los créditos al sector inmobiliario por los riesgos que comportan. "Quieren trasladar la idea de que es el momento de hacer nuevas provisiones de cara al futuro por los elevados beneficios que están cosechando bancos y cajas", señalan en una de las patronales. De hecho, la banca logró beneficios históricos el año pasado. En el caso de los bancos, el beneficio atribuido ascendió a 15.730 millones de euros, un 27,7% más, mientras que las cajas elevaron sus ganancias a un ritmo muy superior, un 47,9%, hasta los 9.420 millones.

La preocupación por un incremento de la morosidad en el sector inmobiliario también ha influido en las medidas que está tomando el Banco de España. No en vano, un representante de una gran inmobiliaria advertía recientemente, durante la toma de posesión de la nueva ministra de Vivienda, Carme Chacón, que si su sector sufría una crisis, se llevaría por delante a más de un banco o caja.

Por ello, el Banco de España también está estrechando el cerco sobre los préstamos al propio sector inmobiliario, consciente de que aún sigue siendo una parte muy importante de la actividad crediticia de la banca. Una reciente presentación de un gran banco español señalaba que, pese a las advertencias del supervisor, los bancos aumentaron un 46,6% sus créditos a las empresas inmobiliarias el año pasado y las cajas lo hicieron en un 54,5%.

Ante esta situación, el organismo dirigido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha pedido a varias entidades financieras que provisionen incluso créditos a promociones de suelo público o viviendas de protección oficial (VPO).

Las precauciones también se tomarán de puertas adentro, con los empleados, que suelen disfrutar de condiciones ventajosas para la compra de sus casas. Al Banco de España ya no le basta que el aval pueda ser, además de la vivienda, la nómina del trabajador, de modo que ha avisado de que los créditos que superen el 80% del valor de tasación de la vivienda acarrearán provisiones adicionales.

Estas nuevas exigencias han sido acatadas por los bancos, aunque con quejas medidas. En una entidad cotizada advertían de que las nuevas exigencias podrían dañar el valor en bolsa al generar un montante inferior de beneficios y un incumplimiento de las previsiones.