La verdad es la primera víctima de la guerra, y nunca mejor dicho en el caso del Pat Tillman, jugador profesional de fútbol americano que, tras alistarse en la división de elite de los Rangers del ejército estadounidense, murió en Afganistán el 22 de abril del 2004 a los 27 años.

Pero la verdad parece haber muerto en más de una ocasión en el caso de Tillman tras múltiples fabricaciones oficiales. Incluso después de una investigación en el Senado, ayer, ante la que compareció Donald Rumsfeld, ex secretario de Defensa, hay más interrogantes que respuestas sobre la muerte misteriosa de un héroe americano que tras el 11-S renunció a un contrato con los Cardinals de Arizona por 3,6 millones de dólares para ir a la guerra y que terminó estudiando la obra del intelectual antiimperialista Noam Chomsky.

La primera versión de la muerte de Tillman era la siguiente. Sometido a fuego enemigo durante una operación contra la guerrilla talibán, Tillman mandaba un grupo de soldados en un cotraataque. "Dirigió personalmente a su equipo cuando tomaron posiciones de combate (...) y se oyó la voz de Tillman dar órdenes para llevar el combate a las fuerzas enemigas", aseguraba el comunicado del Pentágono, entonces bajo la dirección de Rumsfeld. En pleno combate, Tillman fue alcanzado mientras disparaba su fusil automático, según el comunicado. Murió en el acto tras proteger a sus hombres sin "preocuparse por su propia seguridad". Su entierro fue transmitido en directo a todo el país.

George W. Bush caracterizó a Tillman como "una inspiración dentro y fuera del campo de fútbol que luego hizo el último sacrificio".

Pero, tal como se volvió a confirmar en la investigación efectuada esta semana en el Senado, no había ni una palabra de verdad en este primer informe del Pentágono. En realidad Tillman fue víctima de fuego amigo, algo que se reconoció sólo siete días después en un comunicado militar pero no se hizo público hasta cinco semanas más tarde. Según dijo el congresista Henry Waxman ayer, "nadie nos dirá cuándo o cómo la Casa Blanca supo la verdad".

La versión actual de la muerte de Pat Tillman es esta otra. Tras dirigir a su equipo a la colina para entrar en combate, fue sometido a fuego amigo procedente de otros rangers.El testimonio de al menos catorce compañeros de Tillman confirmó esta versión. Un soldado que acompañaba a Tillman en el combate vio acercarse un Humvee estadounidense blindado. "Lo vieron y empezaron a disparar", dijo este soldado a The Washington Post en el 2004. Tillman gritó: "¡Amigo! ¡Alto al fuego!". Segundos después cayó muerto.

La familia de Tillman no fue informada hasta pasadas cinco semanas de que su hijo no había sido muerto por un guerrillero islamista sino por sus propios compañeros. "El ejército se aprovechó de él, lo usaron para sus propios fines, para generar apoyo a la guerra", sentenció la madre de Tillman, Mary, en el San Francisco Chronicle.

Rumsfeld se defendió ayer: "Hay una diferencia entre un error y una ocultación". Pero pocos dudan de que el Pentágono fabricara con objetivos propagandísticos la muerte de un héroe americano en combate. Ya había pasado algo parecido con la soldado Jessica Lynch, herida sin haber disparado un tiro en Iraq pero presentada por el Pentágono como una heroína.

Presionado por la familia de Tillman, el director general del Departamento de Defensa acusó a nueve oficiales el año pasado. Uno de ellos, el general Philip Kensinger, fue censurado por el secretario del ejército, Peter Geren, que propuso ayer que Kensinger pierda una estrella de general para cerrar definitivamente el caso.

Pero hay algo que no cuadra ni en la segunda verdad sobre el caso de Tillman. El cadáver del deportista tenía tres orificios de bala en la frente, como si hubiese sido disparado a quemarropa, o mejor dicho, ejecutado. Según documentos obtenidos por Associated Press, los médicos que inspeccionaron el cadáver "dijeron que los agujeros de bala estaban juntos, lo que daba la sensación de que el ranger (Tillman) había sido alcanzado por un fusil M-16 desde una distancia de sólo diez yardas" (menos de diez metros).

Pero ¿por qué mataría a sangre fría un ranger a uno de sus compañeros? El debate sobre un posible móvil se llevaba a cabo tímidamente en los medios de comunicación y menos tímidamente en internet. Chris Matthews planteó en su programa de debate Hardball que Tillman pudo ser víctima de fragging,una práctica extendida en Vietnam de matar a oficiales como un acto de insumisión.

Pero hay otros factores que pudieran haber generado tensiones entre Tillman y la jerarquía militar. El deportista se había vuelto en contra de la guerra en Iraq. "Estaba muy en contra de la guerra", dijo a La Vanguardia Nancy Lessing, de la organización antiguerra Military Families Speak Out, que mantiene contacto con los Tillman. Tras ser enviado a Iraq en marzo del 2003, Tillman había comentado a un compañero: "¿Sabes una cosa? Ésta es una puta guerra ilegal".

Tillman era lector empedernido y había empezado a leer libros de uno de los críticos de la guerra más implacables. "Sabemos que se había convertido en un estudiante de la obra de Noam Chomsky", dice Lessing. Los dos intercambiaron correos electrónicos. Tanto Mary Tillman como el mismo Chomsky han confirmado que se había concertado un encuentro entre el deportista y soldado y el lingüista e intelectual antiguerra. Tres balas en la frente de Tillman en su nuevo destino en Afganistán impidieron que el encuentro se llevase a cabo.