La institución detecta en visitas a delegaciones de Hacienda que el 52% de las devoluciones con beneficios fiscales se hizo en 2004 sin pasar todas las comprobaciones por la necesidad de cumplir el calendario.

No siempre Hacienda comprueba debidamente, o simplemente no contrasta, las declaraciones con beneficios fiscales. El Tribunal de Cuentas ha descubierto que, con cierta frecuencia, las delegaciones de la Agencia Tributaria no aplican todos los controles establecidos para saber si es correcta la información proporcionada por el contribuyente.

Éste es el mensaje que se desprende del informe que el órgano supervisor de las cuentas públicas acaba de enviar al Parlamento sobre la Fiscalización de las actuaciones de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria en relación con los beneficios fiscales, y que se refiere a la campaña de la renta de 2004 respecto al ejercicio de 2003, pero también extiende sus consideraciones hasta el ejercicio 2005. En este año, el Gobierno del PSOE hizo de la lucha contra el fraude fiscal su bandera, y pareció centrarse en el pequeño contribuyente –ver EXPANSIÓN del 4 junio–.

Para la elaboración del informe la institución hizo un muestreo de las declaraciones del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y del Impuesto de Sociedades en delegaciones especiales de Hacienda de Barcelona, Madrid, Valladolid y Zaragoza.

Así, el Tribunal de Cuentas ha descubierto que el 52% de los controles -o filtros- hechos sobre las declaraciones no se comprobaron debidamente en la primera fase de la campaña de la renta de 2004. Y esto se debió fundamentalmente a tres causas. La primera, a la necesidad de “cumplir con el calendario de ejecución de las devoluciones” a los contribuyentes que tenían derecho a ello. La segunda razón de que no se hagan todas las comprobaciones se debe “a la escasez de medios humanos disponibles para la tramitación de las declaraciones”.

Por último, en muchas ocasiones, Hacienda da luz verde a la devolución “por la baja eficacia esperada” de los datos del contribuyente. Es decir, cuando, “tras una somera evaluación del [expediente] se decide no comprobarlo al considerarse que la eficacia cuantitativa [de la cantidad del beneficio fiscal] no compensa el coste de oportunidad derivado de destinar los recursos disponibles a dicha tarea”. O, dicho de otra manera, cuando el esfuerzo de la Administración para ejercer los controles sobre la declaración del contribuyente no se corresponde con la pequeña cuantía del beneficio fiscal.

Sobre el cumplimiento del calendario de devoluciones, el Tribunal de Cuentas señala lo siguiente: “Cada mes de la campaña, a la vista del número de devoluciones previstas [en el plan de Hacienda en este capítulo] se calcula el número de declaraciones que, sin poder ser comprobadas, han de ser devueltas de forma masiva para poder cumplir el calendario de devoluciones”. En consecuencia, el informe sentencia que “el 51% de los controles resueltos sin comprobación [de las declaraciones] fueron liberados mediante estas decisiones masivas” de aprobación de la devolución.

Sobre la escasez de medios personales de la Agencia Tributaria para hacer todo el trabajo de comprobación, el Tribunal de Cuentas señala que en las cuatro oficinas analizadas la presencia de los funcionarios del Grupo A, de primer nivel, “es prácticamente inexistente”. Además, es “minoritaria” la presencia de los trabajadores del Grupo B, los segundos en nivel de preparación, “a los que se reservaban las actuaciones de mayor complejidad”. En definitiva, la mayor carga de trabajo recae, según el Tribunal de Cuentas, sobre los funcionarios de los grupos D y E.

Entre las cuatro delegaciones, se analizaron en la campaña de 2004, respecto al ejercicio fiscal de 2003, 564.090 declaraciones del IRPF, por un importe total de 762,7 millones de euros, y 25.421 declaraciones del Impuesto de Sociedades, por un importe total de 304,6 millones de euros. Respecto a este último tributo, el Tribunal de Cuentas señala que el nivel de comprobación en los controles es mayor, con un 53% de los mismos, “sin perjuicio de la existencia de grandes diferencias en el ámbito territorial”. Por ejemplo, en Aragón, en la campaña de 2004 se quedaron sin comprobar el 70% de los filtros.