LOS diarios están llenos de pequeñas noticias locales que difícilmente alcanzarán la primera página pero que es bueno que acaben teniendo un espacio digno en su interior para conocer el día a día de los diferentes municipios. En La Vanguardia de hoy me llama poderosamente la atención una noticia que tiene, cuando menos, un punto de chocante: el Ayuntamiento de Sitges adquirirá una máquina para eliminar los chicles del suelo que cuesta 60.000 euros. ¡Caray con los chicles! ¿No sería mejor imponer unas normas de conducta o un proceso sancionador a los desalmados que obligan a gastar de los recursos públicos semejante friolera? ¿O quizás lo que sucede es que disponer del dinero público para compras más que discutibles es tremendamente fácil? La verdad es que la explicación de nuestro delegado en la zona, Ramon Francàs, no tiene desperdicio, ya que el Consistorio considera el asunto de los chicles incrustados en el pavimento uno de los problemas más importantes de la vía pública. No es ésa la percepción que se tiene desde fuera de la comarca del Garraf, ya que las preocupaciones que suelen aparecer más en los medios de comunicación guardan relación, por ejemplo, con temas urbanísticos o con una cierta preocupación de algunos sectores por que Sitges haya perdido calidad de vida respecto a otros municipios de la zona.
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