Gracia Noriega, de Juan Duyos en La Nueva España
El Tribunal Superior de Justicia de Asturias acaba de dar la razón al escritor José Ignacio Gracia Noriega, declarando nula su destitución como cronista oficial de Llanes. También nos da la razón a los que siempre defendimos la ilegalidad de su relevo. Relevo que tomó el leal director del periódico local, que ya fuera muy leal al régimen anterior y que ahora lo es al actual con el mismo entusiasmo, y que lo será igualmente al que venga, si puede verlo. Hay personas que siempre son leales.
Gracia Noriega es el más llanisco entre los llaniscos, aunque ahora viva en Sevares, y precisamente por serlo y por conocer mejor que nadie a los que fueran sus vecinos es su mejor crítico, a veces su demoledor crítico. Gracia Noriega dejó su impronta en sus escritos con un ataque ingente y vehemente contra el totalitarismo de Trevín, contra la construcción desaforada, contra la especulación urbanística y contra el olvido de muchas costumbres tradicionales. Lleva muchos años en la brecha, luchando contra el socialismo mariachi y poniendo de manifiesto esa parte endogámica de Llanes, para la que el único mundo exterior es México y, si acaso, Madrid. Porque Gracia Noriega es un llanisco excepcional con vocación universal, que es conocido y respetado en toda Asturias. Puede dar conferencias en Oviedo, en Gijón, en Noreña, en Luarca, en Infiesto, en Villaviciosa, en Cangas de Onís... y hasta en hasta en Ribadesella, donde es un llanisco siempre bien recibido. Asiste año tras año a los encuentros de La Granda, a la Universidad Menéndez Pelayo de Santander y continuamente es invitado y agasajado en muchas universidades españolas. Es el Gracia Noriega prolífico, Gracia Noriega magnífico, Gracia Noriega grandioso, Gracia Noriega prodigioso, Gracia Noriega imaginativo, Gracia Noriega superlativo...
Gracia Noriega es el mejor escritor posible, porque él mismo es un personaje literario, él mismo es un personaje novelesco que puede ir desparramando ríos de tinta, de buena tinta, de vieja pluma estilográfica. Gracia Noriega y su obra literaria se confunden y son imposibles de discernir. Por ser más asequible y cercano escribe mejor que su admirable Cherstenton, mejor que su maestro Alarcos, mejor que muchos famosos y pretenciosos escritores del otro lado del Atlántico con gran apoyo editorial e institucional, mejor que muchos galardonados escritores españoles de tan indudable corrección política como de nada dudosa tendencia sexual tan en boga. Con su látigo audaz y mordaz, Gracia Noriega es el azote de los nuevos progresistas retrógrados de toda la vida, de los modernos nacionaliegos étnicos y aldeanos de la vieja guardia, de esos ambiciosos políticos socialdemócratas dietéticos y descafeinados con sacarina, de los nuevos personajes con el ya conocido tajante talante cobardón y combayón, de los muchos tertulianos de cultura televisiva y mentes con anorexia que no paran de mover el rabo. Es el Gracia Noriega fascinante, Gracia Noriega desbordante, Gracia Noriega gráfico, Gracia Noriega cinematográfico, Gracia Noriega poderoso, Gracia Noriega portentoso...
Puedo dar fe del gran sentido de la amistad de Gracia Noriega, y es tan flexible con los amigos como inflexible con los enemigos. Lo vi responder a una dura reprimenda del «Capi» con una sonrisa entre sórdida e irónica. El planeta «Capi», el ingeniero de la vida, es un amigo a su medida, a su altura y a su anchura, y ambos son grandes astros, grandes monstruos planetarios y grandes fumadores de puros. Se suelen juntar para discutir, polemizar, sentenciar y, de paso, comer en algún restaurante donde encuentren, además de buena cocina, trato afectuoso y calor humano. Vi también a Gracia Noriega rendirse frente a la fotográfica memoria del campeón de boxeo Gómez Fouz, que además mejoró la imagen del escritor al surtirle de elegantes sombreros a su medida. Pero el que mejor cambió su imagen fue su médico y amigo Ramón Sobrino, que consiguió imponerle una dieta severa, aunque su desbordante e incontenible humanidad siga haciendo sufrir a sus chaquetas hasta límites insospechados. Es el Gracia Noriega opulento, Gracia Noriega corpulento, Gracia Noriega ingente, Gracia Noriega omnipotente, Gracia Noriega genial, Gracia Noriega visceral, Gracia Noriega iracundo, Gracia Noriega tremebundo...
Gracia Noriega no dudó en criticar a compañeros de estudios, incluso cuando estaban en la plenitud de su carrera política, lo que le honra, porque se salieron de la línea trazada ... como dice la canción asturiana, y Gracia Noriega es fiel a esa línea que él mismo traza. Es excelente amigo de sus amigos y excelente enemigo de sus enemigos. A los enemigos no los odia, los cultiva, y va de frente a por ellos. Gracia Noriega eleva a sus enemigos a una categoría especial dentro de su amplio mundo y podrían ser personajes, eso sí malignos y perversos, de alguna de sus novelas, y a los amigos siempre los tiene presentes. Gracia Noriega es un escritor completo que abarca todos los campos, o casi todos, porque él mismo afirma que nunca escribió sobre física cuántica... Y es un escritor muy asturiano y, como consecuencia, muy español, aunque suela decir tajantemente que él es de Cue... Es el Gracia Noriega admirable, Gracia Noriega intenso, Gracia Noriega inmenso, Gracia Noriega vehemente, Gracia Noriega incandescente, Gracia Noriega pasional, Gracia Noriega descomunal, Gracia Noriega total... Gracia Noriega cronista oficial de Llanes... Gracia Noriega sin más.
