RED SIN PROTECCIÓN: EL EJEMPLO DE OTROS PAÍSES

LA DESREGULACIÓN DEL MERCADO ELÉCTRICO PROVOCÓ HACE UNOS AÑOS APAGONES Y SUBIÓ LAS TARIFAS EN EE. UU.

Los históricos apagones de California (2000) y Nueva York (2003) provocaron una reacción contra las políticas de desregulación eléctrica de los años noventa en Estados Unidos justo en el momento en que Europa adoptaba un modelo similar. La desregulación subió los precios bursátiles de las eléctricas y disparó la remuneración de sus ejecutivos, pero también aumentó las tarifas para el usuario. En Maryland las facturas de la luz se incrementaron un 72% y en Delaware, un 54%. Por si fuera poco, muchos analistas achacaron ambos apagones a las distorsiones del mercado.

California desreguló su mercado eléctrico en 1996, desmantelando las viejas empresas municipales, monopolios semipúblicos responsables de las plantas de generación así como de la red de transmisión, servicios que prestaban en un marco de "compromiso público". "Entonces mandaba el ingeniero y no el especulador", según comentó Jack Casazza, ex ingeniero eléctrico. Entre 1996 y 2000 se fueron liberalizando los precios de la electricidad, primero al por mayor, luego al usuario. Al nuevo mercado llegaron empresas generadoras de otros estados e intermediarios como Enron cuyos operadores negociaron la retirada de plantas de generación para optimizar precios.

Cuanto más cerca de la plena capacidad, más altos eran los precios en el sistema desregulado. "¿Por qué no apagas el motor?", preguntó un operador de Enron a un ingeniero en una central de El Paso en conversaciones grabadas, invitándole a sacar su generador del mercado para así subir precios. Otro operador dijo, al enterarse de un incendio en una línea de transmisión eléctrica: "¡Arde, pequeño, arde!". En la primavera del 2000, una temporada de baja demanda, nada menos que el 40% de la capacidad de generar electricidad del estado de California se había retirado y las tarifas pagadas por las distribuidoras de electricidad Pacific Gas y South California Edison subieron de la noche a la mañana de 35 a 250 dólares el megavatio. Luego el precio se disparó hasta 1.450 dólares por megavatio. Se empezaron a producir apagones escalonados y siguieron todo el verano. En algún momento, los laboratorios de Silicon Valley, fabricando la tecnología de la revolución de internet, se quedaron sin luz. Pacific Gas registró pérdidas de tres millones de dólares por hora, suspendió pagos y los apagones se multiplicaron.

En verano, el Gobierno del estado de California nacionalizó las distribuidoras y firmó un acuerdo a diez años en el que fijó precios con las generadoras. Se aprobó una ley que garantizaba que no se podía retirar la oferta de forma manipuladora. El coste para el estado fue muy alto y el gobernador Gray Davis pagó el precio al ser derrotado en elecciones especiales por Arnold Schwarzenegger. Pero desde que el sector volvió a ser regulado, no se ha producido otro apagón. "Se decía que el problema era una escasez estructural de capacidad generadora por presiones de los ecologistas, pero hemos tenido momentos de demanda récord desde el 2001 y jamás se ha producido otro apagón", dice Carl Wood, ex miembro de la comisión reguladora eléctrica de California.

Por lo menos, en California los apagones estuvieron controlados y anunciados con antelación. En agosto del 2003 en Nueva York y en el nordeste, cuya red se había unificado durante la desregulación y la creación de mercados unificados de electricidad, un accidente en un tendido eléctrico en Ohio desencadenó un efecto de bola de nieve sin precedentes que cortó la luz a 50 millones de personas. Nueva York - en plena ola de calor- se quedó sin luz tres días, dejando a cientos de miles de personas atrapadas en el metro o en ascensores de rascacielos. La gente tuvo que dormir en estaciones o caminar 20 kilómetros del trabajo a casa. La Administración criticó el estado "tercermundista" de la red, pero en realidad fue la extraordinaria intensidad de tráfico en una red ampliada para abarcar una cuarta parte del país lo que desató el efecto cadena. Conforme se amplía la red para abarcar áreas enormes, "cualquier problema puede afectar un área geográfica mayor", dice Wood. En el pequeño estado de Vermont, que no ha desregulado su electricidad y mantiene su propia capacidad de generación, no hubo apagón.

Pese a todo ello, Europa en estos momentos lleva a cabo un amplio programa de desregulación eléctrica y acaba de anunciar un mercado único de electricidad. "Esto va a exponer Europa a los mismos problemas que tuvieron en la Costa Este y Nueva York: al eliminar barreras físicas a la transmisión de electricidad quedas expuesto a un posible colapso catastrófico, que no ocurriría si el problema fuese mas local".