EN DIAGONAL
Un alto porcentaje de niños catalanes han leído en catalán las aventuras de Harry Potter, pero no han tenido otro remedio que ver sus andanzas en el cine en castellano. A Harry le sucede lo mismo que le ha pasado este fin de semana a Homer Simpson, que ha aparecido en centenares de cines catalanes, pero en todos ellos ha hablado en la lengua de Cervantes. Hace unos años, por menos que esto, aparecían cartas en los diarios, algún político clamaba al cielo y alguna entidad cultural organizaba un sidral considerable. Eran tiempos en que se pedía el CAT en las matrículas, se reclamaban selecciones catalanas de fútbol o se exigían obispos catalanes. Las reivindicaciones de corte esencialista han quedado ahora en Catalunya en un segundo plano porque las movilizaciones se centran en pedir lo más básico y prioritario. Es decir, ¿quién piensa en reclamar cine en catalán cuando la Administración no te puede garantizar ni siquiera los servicios mínimos de transporte o de electricidad?
En Catalunya se ha pasado de pedir la Luna mediante un Estatut plenamente soberanista a acabar exigiendo simplemente que los servicios mínimos del Estado funcionen: que los trenes no hagan esperar, que los aviones despeguen o que llegue la luz a las casas. ¡Qué gran paradoja! El resultado final de todo ello es que la autoestima de los catalanes está por los suelos y más de uno se pregunta que más nos puede pasar.
Pues ahora, cuando parece que se llega al final, que uno toca fondo y ya no se puede caer más bajo, es hora de aprender de los errores y salir disparado para arriba, si puede ser, más relanzado. Catalunya tiene que aprender de este annus horribilis que ha padecido con el desastre del aeropuerto y ha seguido con el caos del apagón y los problemas diarios de Renfe. En el horizonte tiene dos símbolos muy importantes: la llegada (por fin) del AVE a Barcelona y la construcción de la terminal Sur en El Prat. No son cosas menores. Deben servir para empezar a cambiar el ánimo pesimista de todos y ser un acicate para todo lo que debería venir después: un servicio ferroviario digno, una mejora de la red eléctrica, la eliminación de los peajes y la mejora de las infraestructuras.
Para ello, será fundamental que los gobernantes se ganen la confianza de sus administrados, algo que hoy está muy lejos de producirse. Antes de que las filas de la abstención crezcan todavía más, hay que actuar con criterio y dejar de tratar a los ciudadanos como alumnos de P-3. Por decirlo claro, lo que necesita la gente son gestos como el de Montilla del pasado viernes, cuando forzó a la compañía Endesa a empezar a pagar a partir de hoy, y no frases de apoyo y promesas inconcretas como las que hizo Zapatero. Montilla se equivocó durante todos los días que estuvo recluido en su despacho, pero bien está si al final se logran soluciones concretas para los ciudadanos. El president debería aprovechar también la mano que le extiend Artur Mas. El mensaje de la calle es que hay hartazgo de politiquería y que simplemente quieren que el país funcione. Será entonces cuando podamos preocuparnos de cosas tan serias como la situación lingüística del catalán. Que el descanso del verano nos sirva para reflexionar a todos.
Se busca gente recomendada
La convocatorias de plaza para puestos de la Administración pueden esconder sorpresas divertidas. Un organismo adscrito al área de Carod que se llama Consell Assessor per al Desenvolupament Sostenible (¡toma ya!) ha convocado una plaza para la que, entre otros requisitos, se valorará "la presentación de una carta de recomendación". Más claro, agua. El recomendado tendrá preferencia. Comisiones Obreras ha protestado.
Oriol Pujol une a Mas y Duran
Destacados dirigentes de CDC, por un lado, y de Unió, por otro, eran firmes partidarios de romper la baraja en la reunión que la cúpula de CiU celebró el lunes. Mas y Duran, sin embargo, buscaron el acuerdo desde el principio y pactaron unos mínimos para mantener el pacto. Curiosamente uno de los factores que más los unió fueron los rumores sobre la ascensión de Oriol Pujol al frente de CDC. Duran arropó a Mas y dijo que nunca jugaría esta carta. Mas no ha ocultado su enfado y hasta Felip Puig ha dicho que Jordi Pujol se equivocó con los elogios a su hijo.
Joana Ortega, jefa de campaña
La campaña de Duran para las generales ha sido organizada desde el principio hasta el final por Unió, que ya tiene contratada hasta la empresa de publicidad. Unió anda muy cauta con CDC por anteriores campañas y algunas facturas pendientes de cobro. La democristiana Joana Ortega será la jefa de campaña.

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