Y todo a media luz, de Àlex Sàlmon em El Mundo de Cataluña
LA TRASTIENDA
«Corrientes 3, 4, 8,
segundo piso, ascensor.
No hay porteros ni vecinos.
Adentro, cocktail y amor.
Pisito que puso Maple:
piano, estera y velador,
un telefón que contesta,
una victrola que llora
viejos tangos de mi flor
y un gato de porcelana
pa' que no maulle al amor».
Este poema del uruguayo Carlos Lenzi, letrista de grandes canciones de Carlitos Gardel, es el arranque de un tango famosísimo cuyo estribillo dice aquello de «Y todo a media luz». Así se quedó la ciudad durante más de 12 horas, y otra parte durante casi tres días. La resaca que ha quedado de todo ello es el tremendo zumbido, que en algunos casos se convierte en pequeños terremotos, de los centros generadores autónomos de electricidad, que ni suenan a tango, ni a boleros, ni a esas sencillas canciones que el verano acuña en la radio.
Fue El Periódico el que titulaba en portada con una palabra soez pero que, mejor que ninguna, explicaba la sensación de al menos 100.000 personas la primera noche: «Cabreo». Han sido muchos los abonados que después de sentirse indefensos, se han cabreado y más tarde se han transformado nuevamente en seres indefensos, al observar como se pudría la comida de sus neveras y congeladores, algunas domésticas otras comerciales, como no podían utilizar agua caliente al necesitar sus calentadores la electricidad, como no podían trabajar al depender de un ordenador, como, en definitiva, sus vidas se convertían en campesinas en medio de la ciudad. ¿Responsabilidades?Ésta es una palabra vaga cuando se utiliza en exceso. La oposición pide responsabilidades a los gobiernos, los gobiernos acusan a las oposiciones de irresponsables, los vecinos exigen responsabilidad a los ayuntamientos, las compañías traspasan responsabilidades, y mientras todos se sacan las pulgas de encima, los que tienen problemas se aguantan porque alguien no hizo bien su trabajo cuando tocaba.
Pocas veces en la vida la culpa es sólo de uno. Hasta al que le cae el muerto, a aquél sobre quien se dirigen los improperios, puede compartir calamidades. La polémica de esta semana es muy manipulable. Lo fácil es echarle la culpa a Fecsa y dormir tranquilo.
Es de esas ocasiones, y en Cataluña ocurre con frecuencia, que sale gratis la crítica. Es cierta una realidad: Fecsa-Endesa es quien introduce la electricidad en nuestra casas y lo que es más importante, quien nos la cobra. Por lo tanto, cualquier reclamación se debe ejercer contra esa compañía. Pero las responsabilidades son otro cantar.
Esta semana, un alto directivo de Endesa en Madrid, me ponía el siguiente ejemplo. «Es como si Mercabarna se quedara sin manzanas porque las compañías suministradoras hubieran tenido problemas con el transporte de sus camiones. ¿Sería culpa de Mercabarna o de la empresa suministradora? Pues eso es lo que ha ocurrido con la luz en Barcelona». Efectivamente este alto ejecutivo tiene una gran parte de la verdad. Está en propiedad de la verdad quien dice que Fecsa-Endesa no es la única culpable de lo ocurrido en Barcelona. Sobre todo en lo que se refiere al primer día.
El problema es, y continuando con el ejemplo de Mercabarna, si el gran mercado en cuestión no busca soluciones para que los clientes vuelvan a tener manzanas con rapidez. Y ése es el otro tema. Ahí la responsabilidad debería ser parcialmente, pero de forma mayoritaria sobre Fecsa, sin ser el culpable de no poder servir manzanas.¿Y por qué digo parcialmente? No es de recibo, y el término no es un chiste, que el Ayuntamiento diga que no podía imaginar que algo así era posible que ocurriera en Barcelona. ¿Y para qué están los políticos sino para resolver el presente y prever el futuro? No hace falta ser futurólogo para extrapolar y fundamentar situaciones de crisis y buscar soluciones. Por ejemplo, y sin llamar al mal fario, los diarios llegan todos los días al quiosco.
Todos los periódicos tienen protocolos para cosas extrañísimas que no han ocurrido nunca. Y si algún día no llega, por lo que sea, la culpa será de no haber previsto lo imprevisto. Así que no fue de recibo (repito el término) que Imma Mayol, alcaldesa en funciones, se sacará de la chistera la palabra «inimaginable» para limpiarse las manos de los ocurrido.
Además, Endesa ya había avisado en reiteradas ocasiones de que las inversiones realizadas por Red Eléctrica Española eran escasas y de que la red se encontraba en precario. ¿Y de quién es Red Eléctrica? Del Gobierno. ¿Con ello quiero decir que Fecsa no tiene ninguna culpa? No. Con ello quiero decir que cada uno aguante su vela en las plegarias para que no vuelva a ocurrir algo parecido.¿No les resulta extraño que en medio de la apagada se tenga que abrir un kilómetro de asfalto urbano para empalmar con cable dos subestaciones? ¿No deberían haber estado realizadas estas conexiones desde hace mucho tiempo?Habrá que comprobar si dentro de nueve meses los alumbramientos en Barcelona suben de la media. Será positivo para el tanto por cien demográfico. Y es que a media luz, como dice la canción, se pueden hacer muchas cosas. Que ya lo dice la canción, «cocktail y amor». Y es que de quejarse a disfrutar sólo hay un paso.
alex.salmon@elmundo.es
@LEAD:Barcelona. Apagones de luz. Sobre el apagón. El autor dice que "no es de recibo que el Ayuntamiento diga que no podía imaginar que algo así era posible que ocurriera en BCN"
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