Tomás Gómez lo tenía claro. Quería una Ejecutiva regional más corta -ha pasado de 39 miembros a 25- para que fuese ágil y con rostros que no respondiesen a cuotas. Así lo ha hecho. La nueva dirección regional está compuesta por 13 mujeres y 12 hombres. A primer golpe de vista se observa que el nuevo líder socialista ha dado un peso enorme al poder territorial: alcaldes, ex regidores y portavoces municipales. En un segunda impresión, se acierta a deducir que la gente del ex secretario general, Rafael Simancas, no ha resultado mal parado, ya que tiene presencia. De los precandidatos, cabe reseñar un solo miembro de su entorno, pero únicamente en el caso de José Cepeda.
Es una Ejecutiva de perfil bajo en la que sobresale la figura de Gómez. La primera sorpresa aparece en la Presidencia, que ha asumido la diputada nacional Delia Blanco, persona próxima a la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. Todas las apuestas daban como fijo en ese puesto al ex alcalde de Madrid, Juan Barranco. La otra persona que llamó la atención y que hicieron notar un gran número de militantes fue la inclusión en la dirección regional a Antonio Carmona, profesor de la Universidad San Pablo CEU. Carmona tuvo que dejar la Ejecutiva en su día y su escaño en la Asamblea de Madrid por bromear en público con el Prestige.
En total, son cuatro los alcaldes que aparecen en la Ejecutiva, de los que Manuel Robles (Fuenlabrada) destaca. Como secretario de Organización y teórico número dos, Gómez ha nombrado a Francisco Pérez, jefe de gabinete del dimitido Simancas. Junto a él aparecen otros nombres cercanos al dirigente socialista como el alcalde de Robregordo, Oscar Monterrubio, o el diputado regional, Javier Gómez.
Por lo que respecta al Ayuntamiento, destaca la figura de David Lucas, que puede convertirse en el nuevo portavoz municipal, y Angeles Alvarez.
La Ejecutiva regional ha sido respaldada por un 76% de los delegados. Es decir, el mismo porcentaje de avales que obtuvo Gómez cuando formalizó su candidatura. Esta cifra es muy elevada si se tiene en cuenta que, hasta ahora, solían salir con menos apoyos de los que obtenía el secretario general. El motivo, que los sectores que pugnaban por meter a su gente en la nueva dirección y no lo conseguían, al día siguiente lo castigaban.
El flamante líder socialista definió a su equipo como «una Ejecutiva de hombres y mujeres elegidos en función de su mérito y su capacidad».
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