Es un gran acierto haber nombrado a Carmen Iglesias presidenta del Grupo Unidad Editorial, por su formación humanista como catedrática de Historia de las Ideas y de las Formas Políticas y como académica de número de las Reales Academias Española y de la Historia. Carmen Iglesias no necesitó de cupos para ser elegida académica de la Historia, hace ya casi veinte años. Lo mismo cabe decir de su elección como académica de la Lengua en el año 2000 y de sus brillantes oposiciones a la cátedra de la Universidad Complutense, a las que concurrió, en 1984, con tres prestigiosos varones. Fue la primera mujer Consejera de Estado desde que se fundó la institución en 1521 y Directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, desde 1996 hasta el año 2004. Su saber y su independencia aseguran el éxito en sus funciones directivas del Grupo Unidad Editorial y garantizan su buen hacer futuro en una España que se resiente de la falta de debates sobre los grandes problemas del mundo actual, por esa tendencia de personajes de la pequeña política a dedicarse casi exclusivamente a buscar resquicios de enfrentamientos para fundarse en supuestos hechos diferenciales que justifiquen los programas de fragmentación centrífuga. Carmen Iglesias sabrá promover los grandes debates y presentar las falacias con las que se combaten las instituciones que aseguran la convivencia pacífica de todos los españoles y que son el fundamento del bienestar general conseguido en los últimos decenios.

Los estudios de Carmen Iglesias sobre la Historia de España y de Europa en sus proyecciones mundiales han florecido en notabilísimas publicaciones que no cabe citar aquí, salvo su gran libro El pensamiento de Montesquieu: política y ciencia natural (Madrid, 1984), premiado en Francia, que amplió en su reedición del año 2005, y con un nuevo subtítulo: Ciencia y filosofía en el siglo XVIII.Es excepcional el saber de Carmen Iglesias sobre la formación y difusión de las ideas políticas que desde Grecia y Roma impregnaron el pensamiento de los hombres de letras más sobresalientes del Renacimiento y del siglo de las luces y que son el fundamento de las instituciones que salvaguardan las libertades presentes, que tanto nos importa mantener y ampliar.

Suele decirse que los dos grandes males de España son el sectarismo y la envidia. El pensamiento y las actitudes de Carmen Iglesias han sido y son hoy la antítesis del sectarismo por su espíritu abierto y por su pensamiento liberal. Frente a la envidia, Carmen Iglesias ha sabido oponer, durante toda su vida, dos grandes valores: el de ser agradecida, como lo muestra siempre con sus dos grandes maestros universitarios, Luis Díez del Corral y José Antonio Maravall, equiparables en saber y en valores intelectuales a los mejores hombres de ciencia de la Europa del siglo XX. También es justo que se le reconozca otra cualidad: la de su dedicación a discípulos y amigos, creciente cuando más lo necesitan, con una generosidad desbordante, de la que nunca he conocido casos análogos.

Insisto en que, a mi juicio, no cabe elección más inteligente y más necesaria, en la España de hoy, que la de Carmen Iglesias para presidir el Grupo Unidad Editorial. Su acción directiva redundará en beneficio de todos. A ella no la anima el espíritu partidista que suele impregnar las mentes y dirigir la conducta de hombres y mujeres que pueden ser intelectualmente valiosos, aunque sin la necesaria independencia de juicio que les permita actuar a favor del interés general..

Gonzalo Anes y Alvarez de Castrillón es director de la Real Academia de la Historia.

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