LOS TRILEROS FILOLOGOS
Hoy voy a romper una de las normas que me he impuesto, que es la de no comentar nada no publicado en prensa. Pero el caso es que acabo de recibir un razonado y provocador correo electrónico invitándome a sumarme a un -¿supuesto, fantasmagórico, apócrifo?- Frente de Liberación Peatonal de Barcelona. Sus promotores afirman contar ya con un par de centenares de ciudadanos de a pie, total y absolutamente cabreados y dispuestos a plantear sus reivindicaciones contra la municipalidad en el Tribunal de Derechos Humanos de la CEE en Estrasburgo. ¡Ahí es nada!Afirman esos sorprendentes ciudadanos del FLP que no existe precedente en el mundo mundial en el que la mayoría de ediles del gobierno de un consistorio (de autodenominado progreso) haya promovido de facto primero y legalmente después la anulación histórica de los usos y costumbres urbanos (civilizatorios) por excelencia, que son los de respeto total al peatón en las aceras y, en lo posible, su protección preferente en las calzadas. Uno sospecha que no les falta algo de razón, al menos a juzgar por el espectáculo de miles de bicicletas tocando alegremente el timbre en un alarde de cortesía urbana ¡para que los peatones se aparten en las aceras a su paso! Y a juzgar por una infumable reglamentación municipal sobre el tema, redactada con ambigüedad tan calculadamente intencionada que deja por fuerza la decisión de la legalidad de la circulación por las aceras a la discrecionalidad de los ciclistas (que además circulan sin seguro ni contra terceros).
Los promotores de un movimiento cívico tan escasamente progresista afirman que no realizarán acciones contrarias o al margen de la ley, pero instan a sus afiliados a fotografiar con sus teléfonos móviles todas las infracciones o agresiones de las que sean testigos y a presentar denuncia en el Ayuntamiento. (Si hubiera podido, yo mismo habría filmado a los tres jóvenes que vi circular por la acera lateral de la Diagonal, sorteando agresivamente peatones cuando disponían de un carril central exclusivo que no utilizaban, o a esos dos, padre e hijo, con airoso casco, que esta mañana subían muy decididos por la acera de Tuset, que es calle que también dispone de un carril exclusivo curiosamente vacío). Desgraciadamente, y a la vista del espíritu de los tiempos, auguro un estrepitoso fracaso a una iniciativa cívica, a mayor inri, no subvencionada por la Administración.
Mi humilde aportación al tema se limita a promover el código indostánico de circulación, que es muy lógico y sumamente efectivo: el peatón en todo lugar y circunstancia cede el paso al ciclista y a la moto; el ciclista, el rij humano o a motor y la moto ceden siempre el paso al automóvil; éste lo hace en toda circunstancia ante el camión y el autobús; y por fin éstos lo hacen ante los grandes transportes de carretera. El ahorro en aceras, semáforos, pasos de peatones y rotondas es muy considerable. Y lo más positivo es que todo resulta meridiano y nadie se llama nunca a engaño.
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados