FUERA DE FOCO

Guillermo Torres y Manel Fontdevila, dibujante y guionista de la celebérima portada de El Jueves, pasaron más tiempo respondiendo ante la prensa que ante el propio juez o el fiscal, cuyos celos antiinjurias fueron deshaciéndose a medida que crecía la tormenta social contra la decisión del secuestro. En el juzgado, apenas cuatro cajas con los ejemplares requisados de la revista, un triste botín que demuestra lo inútil de la medida para evitar que toda España y parte del extranjero haya visto y opinado sobre la viñeta de marras. Qué suerte han tenido: si les llega a pillar bajo la jurisdicción del juez Ferrín Calamita -no, ni un chiste más sobre su apellido, no al menos en esta columna-, llevarían la semana entera en el calabozo, y la revista no estaría secuestrada sino clausurada hasta nueva orden.

Dos días, dos, pasaron en los calabozos de Chiclana de la Frontera dos jóvenes sevillanas hace ahora veinte veranos. Leían tumbadas en la playa de la Barrosa, una desnuda y la otra en topless, cuando un tipo en chándal les recriminó su actitud -precisemos que no por leer- y les ordenó que se vistieran. "Y usted, ¿quién es?". "Yo soy el señor juez", contestó el del chándal. "Y yo, la Martirio", replicó una de las sevillanas, sin saber que minutos después aparecería la policía local primero, y luego la Guardia Civil, para hacer efectiva la orden del magistrado: las llevaron a rastras hasta los calabozos. El Diario días, con imágenes de las peligrosas integrantes del comando nudista saliendo de la pesadilla kafkiana en la que se vieron envueltas.

Este mismo juez perpetra ahora su profesión en Murcia, y se le ha abierto expediente disciplinario grave por equiparar a homosexuales con toxicómanos, pederastas, prostitutas y miembros de sectas satánicas, y a raíz de tal arquitectura mental denegar la custodia de dos hijas a una madre. Llovía sobre mojado, porque es el mismo juez que está impidiendo la adopción de una niña por parte de la cónyuge de su madre. La niña ya convive con ambas, así que la supuesta prevalencia del interés de la menor queda en entredicho: si a su madre legal le ocurriera algo, ¿tendría la niña que renunciar a la tutela de su otra madre?

Dicen en el CGPJ que los expedientes que se van acumulando sobre el juez podrían llevar a su incapacidad para ejercer el cargo. Qué lentitud, la del órgano de gobierno de los jueces: Ferrín Calamita lleva tiempo demostrando su incapacidad para separar sus convicciones personales y religiosas -tan respetables como las de cualquiera- del ejercicio de su autoridad. Y esa autoridad, para que sea apreciada y respetada como tal por los ciudadanos, debe demostrarse sentencia a sentencia, en un ejercicio de ese sentido común que, como el propio magistrado reconoce, es el menos común de los sentidos.

El hecho de que esté de baja psiquiátrica, y en tratamiento desde hace años, no hace más que incidir en el respeto personal por sus problemas y en la necesidad de que éstos no afecten al resto de los ciudadanos. Respeto a las decisiones judiciales sí, cuando son justas, razonables y razonadas, y el castigo no hace más daño que la propia falta o delito.

La diplomacia consorte

No deja de tener gracia que atribuyan a Cécilia Sarkozy el éxito en la liberación de las enfermeras búlgaras. El viaje posterior de Sarkozy a Libia y el chorreo de contrapartidas económicas y comerciales hacia el régimen de Gadafi por parte de Francia, Bulgaria y la UE desmontan la teoría de una gestión exclusivamente humanitaria de la primera dama. Y si así fuera, que le devuelvan la Visa Oro del Elíseo, ya.

Los cíceros y los moldes

Planchados se quedaron en El Jueves cuando el juez quiso requisar los moldes de la famosa portada, como en los tiempos del plomo. No es el único que anda despistado: en la facultad de Periodismo de la Complutense todavía se obliga a los alumnos a hacer prácticas con el tipómetro. Para los no iniciados: es una especie de regla que se usaba en la era pretecnológica para medir en cíceros la maqueta de los periódicos. ¿Será en la asignatura Arqueología de la Información?

Dos veces verdes

Junto con médicos y científicos, los ecologistas son los profesionales más valorados por los ciudadanos, según un informe de la Fundación BBVA. Los de Greenpeace ya lo sabían: varios de sus miembros, detenidos por una de sus acciones en un lugar del litoral andaluz de cuyo nombre no quiero acordarme, afrontaron la intransigencia del juez y la simpatía de los agentes, que les llevaron a sus hijos y les mostraron su carnet de asociados a esta organización.