DEBATE: La producción de energía
En el último tramo de la legislatura y ante la perspectiva de una próxima contienda electoral, puede ser útil hacer una breve reflexión sobre la situación actual y las perspectivas de futuro del sector energético. Es bien conocido que un sistema energético sostenible reposa en tres puntos de apoyo: seguridad de aprovisionamiento, economía y conservación del medio ambiente. El contexto internacional está caracterizado por las tensiones en el suministro y en los precios derivados del gran incremento del consumo en países como China e India, el dominio preponderante de los combustibles fósiles, la creciente volatilidad de los precios energéticos y la preocupación por los efectos ambientales (emisiones de CO y cambio climático). Recientemente, 2 diversas instancias internacionales se han hecho eco de esta situación.
Así, tanto el informe anual de la Agencia Internacional de la Energía 2006 como las posiciones recientemente acordadas sobre la política energética europea, y la declaración de Bangkok del panel intergubernamental del cambio climático coinciden en que son necesarias una serie de actuaciones urgentes que se resumen en: sustitución progresiva de los hidrocarburos, incremento de la eficiencia energética y de las políticas de ahorro, promoción de las energías renovables y de la energía nuclear basada en los nuevos desarrollos de los sistemas de fisión.
En el sector energético la política española ha venido incorporando una serie de iniciativas puntuales que no responden a un plan general bien estructurado que se apoye en los tres pilares en los que, como ya se ha indicado, debe sustentarse el sector energético. En este sentido puede citarse que la elaboración del plan de Energías Renovables 2005-2010 y el plan de Ahorro y Eficiencia Energética 2005-2007 han tenido como objetivo principal la preservación del medio ambiente y en menor medida la seguridad del suministro, mostrando escaso interés por los aspectos económicos. Para asegurar el suministro eléctrico se ha apostado por el desarrollo de la generación eléctrica eólica y por la utilización masiva de gas natural en las centrales de ciclo combinado que no contribuyen a disminuir las emisiones de CO ni a la 2 sustitución de los combustible fósiles y que ofrecen incertidumbres sobre los precios de dicho combustible. En paralelo, se ha apostado por llevar a cabo una reducción de la participación nuclear en la generación eléctrica, que es uno de los sistemas que menos contaminan la atmósfera. En consecuencia, el resultado del plan de contención de las emisiones a la atmósfera en España, surgido del tratado de Kioto, está lejos de alcanzar los compromisos adquiridos. Recientemente, el Gobierno ha aprobado un nuevo plan de Acción 2008-2012 de estrategia de ahorro y eficiencia energética cuyos resultados son, de momento, inciertos.
La insistente petición de propiciar un amplio debate energético en España no ha sido atendida en la actual legislatura, probablemente por estar condicionada la política energética a compromisos electorales planteados hace casi cuatro años.
Transcurrida esa etapa, es el momento de efectuar planteamientos realistas, abiertos y transparentes que preparen ese gran debate, que permita superar posturas reduccionistas y de carácter irreversible, y en el que todas las opciones sean analizadas, incluida la nuclear. Veremos cómo reaccionan los programas electorales que se avecinan. A seguir.
XAVIER ORTEGA ARAMBURU, catedrático de la UPC.

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