EL MIRÓN PERPLEJO
La mayoría de internautas que en la tarde del pasado martes opinaron en www.lavanguardia.es parecía tomarse a chufla el asunto del supuesto agente doble, Roberto Flórez García. Argumentos como que los rusos querrían la fórmula secreta de la tortilla de patatas o las dimensiones del Nou Camp fueron recurrentes y hasta graciosos. Lo reconozco.
Pero más allá de los paralelismos con Mortadelo y Filemón y Anacleto, agente secreto, el tema no tiene gracia. Supongo que, como suele ocurrir, la falta de costumbre y de consideración hacia determinadas cuestiones de seguridad y defensa nos impide ver la seriedad de las cosas. El suceso protagonizado por el agente Flórez y todo lo que rodeará esta historia es un ejemplo de lo dicho.
Porque este lío no acaba más que empezar. En días sabremos más sobre sus destinos, meteduras de pata o éxitos. Leeremos mil y un relatos más o menos novelados sobre sus andanzas y descifraremos el motivo de la novedosa y extraña rueda de prensa del secretario de Estado, Alberto Saiz, y, entre otras dudas, por qué todo esto acaba en un juzgado de Tenerife. Menudo marrón para el juez de turno.
Los servicios de inteligencia occidentales, y el español en particular, tienen una doble función: interior y exterior. Es decir, por un lado, como los agentes a los que descubrieron en aquella sede de HB en Vitoria, y por otro, los James Bond dando tumbos por el mundo.
Sus labores han servido muchísimo en el pasado y algo menos en el presente, contra el terrorismo islámico, sin ir más lejos, la función es vital. Porque ya no se trata de infiltrarse en garajes o mezquitas cutres o traducir cintas; ahora hay que estudiar y analizar colectivos de todo pelaje, como se demostró en la red desarticulada en el Reino Unido hace tres semanas, cuando trabajadores de la sanidad pública se organizaron en sus centros de trabajo para intentar atentar contra todo lo que pudieron pensar.
En clave exterior, me bastó con escuchar a los legionarios destacados en Diuaniya para apreciar la labor de los asesinados en Latifiya, y en particular, la del jefe del grupo. Desde Afganistán hasta Líbano, pasando por Iraq o los Balcanes, la inteligencia militar resultará imprescindible para las nuevas misiones de los ejércitos occidentales, tal como se constató tras la cumbre de la OTAN en Estambul en el 2004. Otra cosa es que hagamos caso.
La variable rusa también tiene su apartado. Alguien me comentó días atrás que en los análisis internacionales, para los que nos gusta la materia, solemos obviar injustamente el protagonismo de Rusia, para lo bueno y para lo malo. Sólo hablamos de China, India, de Oriente Medio y sus guerras, olvidándonos de Putin y su despegue económico. En esa clave habría que entender la pujanza de Moscú en las páginas de la prensa seria mundial y casos como los de Litvinenko, el escudo antimisiles, el suministro de gas y, ahora, el espía Flórez.
Por todo lo dicho, está bien recurrir a los personajes del genio Ibáñez, pero hagámoslo lo justo. A medida que un país democrático escala niveles en el mundo, sus servicios de información lo deben hacer también. El CNI no es la TIA y debemos acostumbrarnos a ello.
Sobre los asesinados en Latifiya
Varios de los siete agentes del CNI asesinados entre Bagdad y Diuaniya en diciembre del 2003 habían estado destinados en misiones muy importantes "en el norte", tal como describen en la casa a los servicios antiterroristas en clave interna. De hecho, una de las causas por las que se pidió no publicar imágenes de los agentes muertos fue no desvelar alguna de sus misiones inmediatamente anteriores a la tragedia.
Secretos en los periódicos
Durante los meses de la tregua de ETA, el Gobierno decidió no pasar informe secreto alguno al PP referido a la lucha antiterrorista o al proceso negociador. Si bien es cierto que históricamente el centro filtraba determinados dossiers a la oposición, sea cual fuera el color político, Moncloa decidió vetar al PP hace dos años con este argumento: "Al día siguiente de pasarles cualquier papel. aparecía publicado".
Sorpresas en la visita a la sede
La inmensa mayoría de los periodistas que acudieron a la rueda de prensa de Alberto Saiz el martes nunca había visitado las instalaciones de la Cuesta de las Perdices y les sorprendieron determinadas medidas de seguridad y control. Pero lo cierto es que con cierta frecuencia los altos cargos de la casa mantienen contactos informativos con directivos de medios de comunicación. Las malas lenguas dicen que en todos los servicios del mundo existen colaboradores periodistas.

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