DIEZ BASES PARA UN ACUERDO CIUDADANO, PROFESIONAL Y POLÍTICO

En Catalunya estamos gestionando el presente con prisas, conscientes de que la falta de previsión de los últimos 10 o 15 años nos condiciona. Esto rezuma al hablar de infraestructuras, de falta de trabajadores/as en algunos sectores y también en la adecuación cualitativa y cuantitativa de los servicios básicos: educación, sanidad, servicios de apoyo a las familias y a las personas mayores, en el ámbito de la justicia o la seguridad.

La Catalunya de los casi 7,5 millones avanza con una esperanza de vida de las más altas del mundo (84 años de media), junto con los avances tecnológicos, científicos constantes y unos ciudadanos informados, exigentes, con precariedades sociales que demandan respuestas del sistema sanitario. Un sistema sólido, de alta calidad, pero que sufre para poder seguir siéndolo. El despliegue del nuevo Estatut y el nuevo modelo de financiación tendrán un papel clave en ello.

A partir del 2003 impulsamos la revisión del sistema, marcado por una tendencia anterior de fuerte descapitalización, endeudamiento del propio sector, infrafinanciación, falta de recursos humanos y precariedad laboral. Muchas acciones a lo largo de estos últimos cuatro años son fruto de la necesidad de poner al día el modelo y de garantizar su calidad y sostenibilidad.

Diez puntos son los que tienen que llevar a Catalunya a consolidar el modelo sanitario del presente y para los próximos 20 años:

1. Financiación. Seguir incrementando el gasto sanitario público, que era de 860 euros en el año 2003 y actualmente ya es de 1.185. Este gasto per cápita es sustancialmente inferior al de otras regiones de Europa que tienen una renta per cápita similar a la nuestra e incluso inferior a la de otras comunidades autónomas con renta per cápita inferior o similar. Hay que seguir avanzando para acercarnos a los estándares de gasto adecuados.

2. Profundizar en el modelo sanitario. Fuerte impulso a la salud pública, consolidación del continuum asistencial, desde el centro de salud en el hospital, así como la adecuación social y sanitaria ante la cronicidad y dependencia.

3. Pacto con los profesionales. Paralelamente a la aplicación de las medidas pactadas para la mejora de las condiciones de trabajo de los profesionales de la red asistencial de responsabilidad pública (más de 1.200 millones acumulados en el periodo 2006-2009 destinados a incrementos salariales), hay que seguir revisando aspectos como el modelo formativo, competencial, contractual, retributivo y de participación activa de los profesionales en las organizaciones sanitarias.

4. Ciudadanos-enfermos. Acompañar a los ciudadanos/as para que sean también sus agentes de salud, garantizando la participación de los enfermos en su propia enfermedad, confiados en la evidencia científica y recibiendo un trato humanizado.

5. Ordenar la demanda. Resolver la demanda a cada nivel asistencial y desde la mayor proximidad (en casa, en el barrio, por teléfono, a través de la red telemática, en el centro de salud o en el hospital). El nuestro es un sistema público de acceso universal que fomenta el acceso expansivo a los servicios.
Hay que analizar, por tanto, y reorientar cuando sea necesario la demanda no necesaria.

6. Potenciar la investigación y la innovación. Desde el 2003 se han incrementado las partidas destinadas a investigación e innovación en el ámbito sanitario a un ritmo del 30% anual. Con 6.600 profesionales del sistema sanitario y más de 270 millones anuales dedicados a la investigación biomédica, Catalunya debe consolidar un potencial de investigación biomédica y de innovación del sistema sanitario, promoviendo el mecenazgo, el capital riesgo y las patentes.

7. Revolución de las tecnologías de la información y la comunicación. Promover las tecnologías de la información y comunicación al servicio de la salud del ciudadano, facilitando la relación del ciudadano-enfermo con los profesionales, entre profesionales y en las organizaciones (generalización de la historia clínica compartida, la receta electrónica y la teleradiología).

8. Sector salud en la economía. Visibilizar el sector salud como un sector económico estratégico, de alto valor añadido, muy diversificable, generador de empleo con alta productividad y capaz de tener un impacto en la producción de 1,34 euros por cada euro de gasto destinado al sector.

9. Exigencia con el Estatut. Participar en la revisión de las competencias compartidas, así como en el diseño de una gestión federal en el marco de un Estado con una estructura y sistema de financiación todavía no plenamente federales. Participar en decisiones de política sanitaria europea.

10. Sector privado complementario. Revisar y acompañar el sector privado en su complementariedad del sector público, tanto en el papel de asegurador como en el de proveedor.

Hay que seguir gestionando con rigor y ambición un sistema sanitario que genere oportunidades y las redistribuya, y que siga siendo efectivo y afectivo a la vez. Un modelo que permita un acuerdo ciudadano, profesional y político, y que articulará la nueva ley sanitaria que debe regir los próximos 20 años.

La reciente aprobación por consenso de la reforma del Institut Català de la Salut es un inicio de fundamentos sólidos desde el que se va a construir el pacto.

Marina Geli. Consellera de Salut de la Generalitat de Catalunya.