El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es consciente de que, si finalmente Fernando Puras no gobierna en Navarra, el descontento va a ser mayúsculo en amplios sectores del socialismo navarro, tanto dentro del PSN como en el electorado. Pero todo apunta en esa dirección, al menos para la dirección del PSOE que, rotas las negociaciones con Nafarroa Bai, sigue apostando por dejar gobernar en precario a Miguel Sanz, de UPN - la marca navarra del PP- al menos hasta las próximas elecciones generales.

Por eso, Zapatero reclamó ayer a la ejecutiva federal del PSOE - reunida por última vez hasta después del verano- su apoyo y respeto a la decisión final que adopte la cúpula del PSN y que en todo caso se esfuerce en explicar los motivos por los que se ha tomado. No será fácil; de hecho, es un duro trago, pero como declaró después el número dos del PSOE, José Blanco, los socialistas navarros antepondrán los criterios de "estabilidad y convivencia" en Navarra a sus propios intereses.

Blanco, al igual que previamente había hecho la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, descartó que se pueda llegar al extremo de tener que repetir las elecciones en Navarra. De la Vega también auguró que el PSN y UPN alcanzarán "un acuerdo de gobernabilidad" que respete y garantice tanto el interés de los navarros como el "interés general" de España. Pero no será un acuerdo para gobernar juntos, sino para dejar que UPN lo haga en minoría, y los socialistas se abstendrán en la investidura de Sanz, opción que Ferraz sigue viendo más factible. "No contemplo un apoyo explícito o una colaboración directa con UPN, porque tenemos muchas diferencias y es la responsable del deterioro de la convivencia en Navarra", aseveró Blanco. Esta estrategia anulará, ante las próximas elecciones generales de marzo del 2008, el discurso del PP de que el PSOE ha vendido Navarra y traicionado a los navarros.

Lo único que podría modificar el cuadro, apuntan en Ferraz, es que Sanz amenazara con no presentarse a la investidura o con convocar elecciones anticipadas si no cuenta con el respaldo activo del PSN. Pero en el PSOE no creen que se arriesgue a perder el poder, y auguran que Sanz se presentará a la investidura sólo con los votos de su formación y resultará elegido en la segunda vuelta. La incertidumbre, auguran, no obstante, se resolverá en breve.