EL EXPERTO
Se acerca agosto, mes en el que muchos pequeños inversores se van de vacaciones. Existe la creencia de que el verano es una época de descensos y que más vale vender antes de irse de vacaciones y comprar luego, a la vuelta del verano, incluso más barato.
Estas dudas habrán aumentado tras sesiones como la del pasado viernes en el que el Ibex bajó casi un 2%. Los movimientos en verano suelen ser más bruscos, ya que hay menos volúmenes. Es decir, la volatilidad se incrementa y el riesgo también.
Sin embargo, en los últimos años de tendencia alcista, los meses de verano no han sido negativos. En el año 2004, la Bolsa bajó un 2,59 % entre el 1 de julio y el 1 de septiembre, mientras en los últimos dos años subía durante esos dos meses del 2,30 % de 2005 al 5,16% en 2006. Y si tomamos sólo agosto, los movimientos han sido menos acusados: la Bolsa cayó ligeramente en agosto de 2004 (-0,63%) y 2005 (-1,05%), subiendo hasta un 2,76 % en agosto de 2006.¿Qué esperamos para este verano? Hay tres riesgos potenciales: los malos resultados empresariales (deberían ser casos aislados), la escalada del precio del petróleo (un clásico en estas fechas) y los nuevos efectos colaterales de la crisis de las hipotecas de alto riesgo. Cualquiera de ellos puede ocasionar algún susto adicional en las bolsas. Pero los inversores no deben preocuparse en exceso mientras se mantenga la tendencia alcista. Por tanto, disfruten del verano y no se preocupen demasiado por el mercado..
José Alberto Morales es director del Departamento de Bolsa de Openbank.
© Mundinteractivos, S.A.

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