La contundente victoria del partido de la Justicia y Desarrollo (AKP) en las legislativas del domingo calmó ayer a la patronal turca. En un comunicado dado a conocer por la tarde, la principal representación de los empresarios del país euroasiático hacía hincapié en la necesidad de llegar a un "consenso social" que permita zanjar los graves conflictos ocasionados por la fallida designación de un nuevo presidente en abril.

Asimismo, la Tusiad se congratulaba del "ambiente de calma" en el que transcurrió el periodo electoral, vivo reflejo a su juicio de "el grado de madurez de la democracia turca".

El Gobierno de Erdogan debería en todo caso seguir empeñado en su nueva legislatura en "los balances macroeconómicos, la integración en la economía global y las reformas europeas".

Precisamente, la presidenta de este organismo, Azruhan Dogan Yalcindag, hacía hincapié a La Vanguardia en una reciente entrevista que la Tusiad actúa como "un perro guardián de las reformas de los sistemas económicos, sociales y políticos", un papel que hace de la organización una fuerte defensora del camino europeo.

A su vez, la Bolsa de Estambul, la principal del país, concluyó la sesión con una revalorización del 5,08% hasta cerrar la jornada en un nivel récord de 55.625 enteros, después de haber llegado a marcar un máximo histórico intradiario de 55.913 puntos, en un ambiente de plena euforia bursátil. El panorama político emergente del domingo - un Gobierno fuerte y estable empeñado en proseguir las reformas económicas y estructurales ligadas a la UE, aunque sin el número suficiente de escaños para elegir en solitario al nuevo presidente- era el favorito desde hace semanas de inversores y analistas económicos.

Desde que el AKP llegó al poder en el 2002, el producto interior bruto (PIB) ha superado la media del 7%, algo que infunde a Recep Tayyip Erdogan tanta seguridad en sí mismo que no ha dudado en utilizarlo para compararse con el mismo fundador de la República. Así, el viernes en la televisión progubernamental Kanal 7 el líder del AKP enfatizaba: "Nuestro Gobierno ha conseguido el índice de crecimiento más alto después del periodo de Atatürk. Su crecimiento era de un 7,8, nosotros alcanzamos un 7,3".

En la misma línea, el ambicioso Gabinete de Erdogan ha conseguido reducir la pesada losa de la inflación, que en el crítico año 2001 llegó a superar el 60%. Ahora es del 10% o incluso menos.

No obstante, la asignatura pendiente del AKP, y él es bien consciente de ello, es el desempleo que se mantiene tozudo en el mismo índice. A pesar de haber recibido un gran apoyo electoral de gente sin trabajo, o precisamente por ello, Erdogan sabe que crear empleo va a ser todo menos un jardín de rosas, expresión también turca.