PERSONAJE DE LA SEMANA
Seguramente es imposible defender mucho tiempo y en todas partes algo en lo que se nota que no crees sin que te salga una úlcera.
No hay constancia de la salubridad del estómago de Josep Piqué i Camps (Vilanova i la Geltrú, 21 de febrero de 1955), pero sí de su último monumental cabreo, que ha terminado con su salida de la Presidencia del Partido Popular catalán.
Seguramente, a Piqué le molestaron más los titulares de los diarios del jueves, que hablaban de una desautorización clara de la dirección del PP a su gestión, que a la decisión de Mariano Rajoy y Angel Acebes de nombrarle como ayudantes para la campaña a gente como Xavier García Albiol, Alberto Fernández Díaz o Daniel Sirera.
De hecho, el ex presidente del PP había aceptado la situación.
Pero no pudo soportar el silencio de Rajoy cuando le pidió un desmentido, una ratificación o algo a lo que agarrarse para no quedar, otra vez, como un bicho raro.
Pero Rajoy, que siempre ha mimado a Piqué y le ha distinguido por encima de otros barones territoriales, parece haberse cansado de ese berrinche que no cesa. Y la dimisión del ex ministro de Industria y Exteriores de Aznar se antoja ahora como inevitable, además de convertirse en un problema para el PP a menos de un año de las cruciales elecciones generales.
El PP pierde con la marcha de Piqué a un político de altura, a un brillante parlamentario y a su líder más moderado. Pero es que esa moderación no le ha servido para mejorar los resultados del partido en Cataluña, que ha sufrido una fuga constante de votos en los últimos años. Por ello, a Rajoy se le estaba acabando el margen para seguir confiando en él frente a los que reclaman una línea catalana más cercana a la ortodoxia de Génova.
Su futuro es una incógnita, y también el del PP catalán, aunque el nombramiento de Daniel Sirera ha sido bien acogido por todas las familias del partido.
© Mundinteractivos, S.A.

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