¿Cree que está justificado el secuestro de 'El jueves'?

No. En el mejor de los casos, se pasaron de listos. Con defensores así, el honor y la dignidad de los Príncipes de Asturias lleva muy, pero que muy mal camino. El secuestro de El jueves ha sido absolutamente contraproducente en sus efectos, discutible en el fondo y sospechoso en las formas. El fiasco es de tal magnitud que, si yo fuera Don Felipe, a quien pediría cuentas por el escándalo suscitado sería a Conde-Pumpido y a Del Olmo.

Fue cuestión de horas: una portada grosera, zafia, soez y de mal gusto se agotaba en los quioscos y circulaba por internet a la velocidad del morbo telemático, que supera con creces a la de la luz. La red enloquecía y una viñeta destinada a ser vista por sólo unos cuantos miles de personas, pasó a ser noticia con difusión internacional y la página más vista en la web de la BBC. Portada de ayer en los diarios españoles, objeto de tertulias, carne de fotocopia... Unos fenómenos, oigan, los fiscales y el juez...¿De verdad querían defender el buen nombre y la dignidad de la Monarquía? Este insólito celo del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, tan renuente otras veces en la defensa del cumplimiento de la ley -como cuando ETA se cruza en el camino-, y, sin embargo, tan apremiante ahora contra la publicación de una viñeta soez, da que pensar. ¿No es ésta la Fiscalía tan partidaria del uso alternativo del Derecho? ¿No invocaba siempre Conde-Pumpido la oportunidad de los actos jurídicos para valorar las consecuencias de sus decisiones sobre el terrorismo?¿O es que realmente sí que la valoró al autorizar este secuestro de El jueves...? En el secuestro intervino una larga cadena de personas con preparación suficiente como para calibrar el efecto de la decisión. Al parecer, la Casa del Rey no fue informada -si es cierto, mal, y si es una manera de querer dejar fuera a la Corona, también-. Gracias a Conde-Pumpido y al juez Del Olmo, los Príncipes se ven metidos en una polémica gratuita y estúpida. ¿Buscaban de verdad defender su honor e intimidad? En fin, pongamos que solamente ha sido una torpeza, que no previeron el efecto contraproducente de su decisión, y evitemos cualquier juicio de intenciones... republicanas.

La cuestión de fondo es cómo se defiende el honor y la dignidad de las personas sin menoscabo de la libertad de expresión. Un dilema que trasciende del caso. Porque no son sólo los Príncipes de Asturias quienes se ven afectados en su dignidad y honor por sedicentes periodistas que se forran a costa de injuriar al que se ponga por delante. ¿O es que vale más el kilo de intimidad de un Borbón que el del presidente de Endesa, por poner un ejemplo?Que la libertad de expresión tiene límites me parece indiscutible, tanto como discutible la decisión tomada contra El jueves. La Justicia determinará si la viñeta de marras es un delito de injurias. Lo que no tiene discusión es que su contenido refleja el mal gusto y la grosería instalados en una parte de nuestra sociedad, donde para ser chistoso hay que decir tacos, travestirse, y reiterarse en lo sexual. Lloramos la ausencia de Tip y Coll, maestros de un humor que requiere grandes dosis de inteligencia, como lloramos por los medios de comunicación burdos e incultos.

Me temo que no se trata de una cuestión jurídica, de derechos lesionados tanto personales como institucionales, sino de un problema social. La portada de marras pone de relieve que vivimos en una sociedad crecientemente mal educada y grosera; en la que nada se respeta, y se jalean los gritos, los insultos, los gestos soeces, las palabrotas y el feísmo. Y todo eso, que no es precisamente injuria, es lo que configura nuestra vida cotidiana y provoca portadas como la de El jueves.

Más que jurídico, estamos ante un problema de educación en una sociedad ausente de excelencia y adoradora de la vulgaridad. Y esto no se arregla con querellas, ni con secuestros..

Consuelo Alvarez de Toledo es periodista.

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