La firma del acuerdo entre las televisiones lusa y catalana coincide con su presencia en Lisboa

El año 1640 representa la cara y la cruz, la victoria y la derrota. La península Ibérica, unida políticamente bajo la dinastía de los Austrias, vivía tiempos convulsos. A la debilitada Castilla le brotaban problemas en los dos flancos: Cataluña y Portugal no se sentían cómodos con Felipe IV y, sobre todo, con su plenipotenciario valido, el Conde-Duque de Olivares. En ambos territorios hubo revueltas, pero sólo los portugueses consiguieron independizarse. Ayer, la firma de un convenio entre Televisió de Catalunya y Radio Televisión de Portugal volvió a poner de actualidad unos hechos que ocurrieron hace más de tres siglos.

La visita del presidente de la Generalitat, José Montilla, a Lisboa coincidió con el acuerdo entre ambas televisiones. TV3 y la RTP sellaron un protocolo en el que «se comprometen a fomentar el intercambio de contenidos» y que prevé la «realización de coproduciones en el ámbito de la ficción, de los documentales y de la animación». Uno de esos proyectos es una miniserie titulada 1640, que desarrollará hechos ficticios en el contexto de ese año, cuando se produjo la victoria de Portugal -la dinastía de Braganza, en la persona de Juan IV, se hizo con el trono-, y la derrota de Cataluña, donde comenzó entonces la guerra conocida como de Els Segadors.

El director del TV3, Francesc Escribano, negó que el nuevo proyecto obedezca a un incremento de la reivindicación nacionalista en la televisión catalana. «Hace tiempo que andábamos detrás de alguna serie histórica. Nos pareció que los hechos que narrará 1640 son importantes, y también relativamente poco conocidos.

Y, además, necesitamos abrir vías de coproducción», aseguró.

Escribano dijo que TV3 y la RTP buscarán la colaboración de Televisión Española. «Tendrían que entrar en esto, se lo propondremos», anunció. La serie, que está todavía en pañales y no tiene fecha de estreno, se inspira en algunos proyectos de las televisiones norteamericanas, que usan la historia de su país como base para hacer programas de ficción.

En su último día de visita oficial a Portugal, Montilla presidió el encuentro entre los dirigentes del Institut Ramon Llull y el Instituto Camoes portugués, dos instituciones encargadas de divulgar la lengua y cultura catalanas y lusas respectivamente.

El Instituto Camoes puso a disposición del Ramon Llull sus instalaciones de Lisboa para que «divulgue el patrimonio artístico de Cataluña», y ambos centros acordaron crear un premio para promover la traducción de obras de literatura catalana al portugués.

Por la tarde, el presidente de la Generalitat se reunió con el primer ministro portugués en su residencia lisboeta. Ante José Sócrates, Montilla continuó con sus reivindicaciones para los territorios sin Estado. Como presidente de la Regleg -una organización que reúne a regiones europeas con poderes legislativos-, Montilla entregó a Sócrates, que es el presidente de turno de la Unión Europea, un documento en el que esas regiones piden participar en el debate del nuevo Tratado europeo.

Después de felicitarse por el «mandato del Consejo Europeo» del pasado junio de «desbloquear el proceso de integración europea», la declaración subraya la importancia de conseguir en el nuevo texto «una mayor proximidad, una mayor implicación de las regiones y el respeto a los principios de subsidiariedad y proporcionalidad».

Teniendo en cuenta que la principal misión de Portugal durante su Presidencia de turno de la UE es la puesta en marcha del Tratado, las regiones con poder legislativo solicitaron que se tenga en cuenta, entre otras cosas, el «respeto a la autonomía local y regional, y a la diversidad cultural y lingüística», el «mantenimiento de que las regiones puedan representar a su Estado miembro en los Consejos de ministros» o «el derecho del Comité de las Regiones [otro organismo que agrupa a realidades políticas diferentes a los estados] a dirigirse al Tribunal de Justicia de la Unión Europea en defensa de sus prerrogativas y en el caso del incumplimiento del principio de subsidiariedad».

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