ASUNTOS INTERNOS
Esta semana la BBC ha pedido disculpas a la reina Isabel II por haber insinuado «erróneamente» que Su Majestad se había puesto furiosa con la fotógrafa Anne Leibovitz. Es un lugar común repetido por muchos altavoces -y criticado por muchos otros- que la Familia Real española goza de un respeto reverencial en los medios de comunicación. Y que muy pocos se atreven a meterse con el Rey. Tal vez habría que revisar algunos tópicos y lugares comunes sobre el tratamiento que recibe la Familia Real en nuestro país, tras la viñeta de los Príncipes aparecida en El Jueves.
Al margen de que se les pueda criticar por dedicarse mucho a las regatas o por tener más vacaciones que el resto de los españoles, la realidad es que ni los Reyes ni sus hijos dan qué hablar, ni se meten en líos, ni son motivo de escándalo. Se casan, tienen hijos, nietos, celebran bautizos y comuniones. Se comportan de forma educada, cumplen sus obligaciones institucionales, se preocupan por el país y aparte de los chistes del Monarca -muchos de ellos sin gracia- son una Familia Real bastante más presentable que muchas de las que reinan en Europa. Es verdad que no conocemos sus intimidades, pero tal vez ésta sea una labor de los historiadores para más adelante.
Muchas personas se solazaron ayer con la viñeta de Guillermo en El Jueves, en la que ha dibujado a los Príncipes de Asturias desnudos practicando el sexo en una cama. Voy a ahorrarme los comentarios que oí durante toda la tarde, igual que suelo ahorrarme los comentarios sobre las páginas porno que los trabajadores -menos las trabajadoras- suelen mandarse por correo electrónico entre sí para distraer un poco las neuronas.
La orden del juez de secuestrar la revista ha sido toda una campaña de publicidad para la revista y una inyección de fama para el autor del dibujo. En este país los secuestros judiciales de las publicaciones tienen muy mala fama porque recuerdan a Franco. Ya dirán los jueces si, como sostiene el fiscal general del Estado, el dibujo constituye un delito contra la Corona. Lo único claro después de ver la viñeta -en todas las web de los medios de comunicación convencionales- es que se trata de una soberana gilipollez de muy mal gusto. Y sólo por eso merecía un correctivo.
Supongo que para reírse o caricaturizar el papel de la Corona en España se puede ser un poco más imaginativo y no tan burdo. Como supongo también que a la Familia Real no se la puede tratar como a Belén Esteban o a Yola Berrocal. Aunque quizá sea mucho suponer, habida cuenta de la basura que llena las televisiones y de los miserables cotilleos en torno a Doña Letizia. Aquí hay tomate, de Telecinco -el primero que sacó la revista- es el rey de la cochambre.
Hay que decirlo claramente. La viñeta es un despropósito, una ofensa gratuita y una intromisión inaceptable en la intimidad de dos personas. Sean Príncipes o plebeyos. Los que ofenden en España nunca piden perdón porque ni ven ni quieren ver la BBC. Desgraciadamente.
© Mundinteractivos, S.A.

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