DEBATE: Las enfermedades que vuelven
Un ciudadano norteamericano enfermo de tuberculosis fue hace días noticia mundial. Su historia se iniciaba con una infección tuberculosa, probablemente adquirida en su propio país. La cepa que la producía era resistente a múltiples antibióticos (situación denominada XDR-TB: tuberculosis de amplia resistencia). El paciente, de forma imprudente, pues conocía su situación clínica - estaba infectado activamente e insuficientemente tratado-, decidió no aplazar su boda y luna de miel prevista en Europa y viajar en avión por varios países (Francia, Grecia, Italia y República Checa).
El riesgo de contagio al que se vieron expuestos otros pasajeros y las personas que entraron en contacto directo y próximo con él no es despreciable. Las alertas sanitarias internacionales no sirvieron para detectar al paciente, que intencionadamente consiguió eludirlas y regresar a su país, donde fue finalmente hospitalizado, aislado y debidamente tratado. La tuberculosis, la gran plaga blanca, forma parte de nuestra historia. Es poco frecuente en países que presentan una renta alta (como Estados Unidos o España), pero sí se da con mayor frecuencia en países en vías de desarrollo. La tuberculosis es una de las grandes enfermedades relacionadas con la pobreza (sida, malaria y tuberculosis) y de las tres, probablemente, la más desafortunada. Tanto el sida como la malaria reciben más atención (aún insuficiente y limitada) que la tuberculosis. Existe escasa inversión e investigación en nuevos tratamientos antituberculosos, no tenemos vacunas preventivas eficaces y aumentan las dificultades para un adecuado control público.
En los últimos años, la tuberculosis, que en condiciones habituales tiene un tratamiento eficaz, ha adquirido algunas características que pueden comprometer el éxito de la curación. La más importante es la aparición de cepas multirresistentes al tratamiento habitual, las cepas XDR-TB. En Rusia, Letonia, India, Sudáfrica y en otros varios países la frecuencia de detección de cepas XDR-TB es ya elevada. Se han comunicado brotes o epidemias de tuberculosis XDR de diversa extensión y gravedad, incluyendo alguno en España. Es importante destacar que todos los pacientes que presenten tuberculosis XDR deben ser identificados, aislados y tratados lo más rápidamente posible.
En estas situaciones especiales, la Administración pública puede ejercer determinadas acciones que, aun influyendo en la libertad y derechos individuales, protegen los derechos de la colectividad y la salud pública.
En este sentido, la ley orgánica 3/ 1986, de 14 de abril, de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública, indica que, con el fin de controlar las enfermedades transmisibles, la autoridad sanitaria podrá adoptar las medidas oportunas para el control de los enfermos y de las personas que estén o hayan estado en contacto con ellos. La situación derivada de la aparición de tuberculosis XDR es preocupante. Su tratamiento actual es poco o nada eficaz y se contemplan medidas ya prácticamente olvidadas, como la cirugía pulmonar, el neumotórax terapéutico o el internamiento y aislamiento prolongado de los pacientes. Estamos ante una forma de tuberculosis que tiene aspectos que recuerdan la enfermedad a principios del siglo pasado.
Es importante que nuestro sistema sanitario reconozca y valore el riesgo que supone el contagio de la tuberculosis XDR, y se dote de las medidas preventivas para saber y poder actuar rápida y eficazmente en casos similares al del paciente descrito, incluso recurriendo a las acciones mencionadas en la ley citada, de la que nos dotamos para defendernos de algunos peligros derivados de ciertas enfermedades transmisibles especiales, emergentes y re-emergentes, como es el caso de la tuberculosis XDR.
A. TRILLA, médico epidemiólogo. Hospital Clínic.

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