LA CRISIS DE LOS POPULARES
El ex ministro dimite por carta hablando de "mezquindades y miserias" en el partido
El PP puede volver a la situación anterior al 2003. Josep Piqué presentó ayer su dimisión irrevocable a Mariano Rajoy al sentirse desautorizado por la cúpula de Génova con la imposición de una gestora paralela para dirigir la formación hasta las elecciones generales, según había adelantado La Vanguardia.Ante la nueva situación generada, la dirección del PP ofreció anoche el puesto al presidente del grupo popular en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández, quien había sido el máximo responsable del PP catalán hasta el nombramiento de Piqué. Fernández se resistía anoche a dar el paso pero la mayoría de hombres fuertes del PP catalán coincidían en que su vuelta era absolutamente necesaria para poner control en el partido. Al ex ministro Piqué le acompaña también en la dimisión Francesc Vendrell, su mano derecha, además de vicesecretario de coordinación y acción política del PP catalán.
El golpe de mano que Ángel Acebes se encargó de ejecutar personalmente en la visita que rindió a Catalunya el martes y el miércoles, y que en la práctica relegaba a Francesc Vendrell y al secretario general, Rafael Luna, y concentraba el poder en los que serán coordinadores de la campaña electoral - Daniel Sirera y Xavier Garcia Albiol-, causó profundo malestar en el líder del PP en Catalunya por cómo era interpretado por la dirección del partido. La cúpula de Génova valoraba los cambios como una "imposición" y no como una medida adoptada de "común acuerdo", según sostienen los colaboradores del ex ministro.
La precipitación de los hechos llevó a Josep Piqué a trasladarse por la mañana a la sede del partido en Barcelona y a redactar desde allí la carta de dimisión y enviársela a Mariano Rajoy. Los dos tuvieron diversas conversaciones telefónicas, en las que el presidente del PP intentó convencer a su interlocutor, según sus allegados, de que frenara sus intenciones o las pospusiera unos días. Josep Piqué no era la primera vez que presentaba la dimisión, pero esta vez la hizo efectiva tras espetar al líder del PP que el responsable de la situación era Ángel Acebes y tras esperar en vano durante toda la jornada un desmentido sobre que la intervención en Catalunya no era una "imposición". Al no producirse, a última hora de la tarde la hizo pública a través de un comunicado.
En la carta remitida a Mariano Rajoy, Josep Piqué opta por la dimisión "después de constatar la voluntad de la dirección nacional del partido de imponer un replanteamiento estratégico en Catalunya, perjudicando la imagen y la autoridad personal de su presidente en Catalunya y de su equipo". También habla de "mezquindades y miserias" en el partido. La cúpula de Génova se limitó a asegurar que el presidente del PP "respeta la decisión", mientras otras fuentes del partido subrayaban que si desde la dirección se había querido dar determinada interpretación a los cambios comunicados por Acebes era porque inicialmente el propio Piqué y su entorno habían intentado minimizarlos.
El hasta ayer presidente del PP en Catalunya reitera, por otro lado, en la carta de dimisión su "aprecio y admiración, política y personal, por Mariano Rajoy" y le desea que "consiga una gran victoria electoral para él y para el PP y que se convierta en el próximo presidente del Gobierno de España". Piqué pide igualmente a los militantes el "máximo apoyo" para el líder del PP y para quienes "tengan a partir de ahora la responsabilidad del partido en Catalunya" y les agradece el trabajo realizado durante la eta pa aa en que él lo ha presidido. Piqué ya había comunicado su renuncia a Rajoy en otra carta - según explica en la actual- que le dirigió el pasado 25 de junio, pero entonces el líder del PP le pudo convencer de que esperara, a diferencia de lo que ha acabado sucediendo ahora.
La intención del ex ministro es mantener la militancia en el PP y, además de dimitir como presidente, dejar también el Parlament. Francesc Vendrell hará igualmente lo propio, aunque ayer de momento circunscribió la renuncia al cargo en el partido. El diputado Daniel Sirera se vislumbra como nuevo hombre fuerte del PP en el Parlament y mantendría con Alberto Fernández una especie de bicefalia en el control del partido.
Ambos, junto a Xavier Garcia Albiol y Rafael Luna, se reunieron a última hora de la noche en la sede de la calle Urgell de Barcelona para empezar a preparar el futuro inmediato del PP en Catalunya de acuerdo con las directrices de Madrid. Hoy está previsto que se reúna el comité ejecutivo del PP en Catalunya - con la probable presencia de Ángel Acebes- para escoger un nuevo presidente y aclarar cómo queda la estructura del partido hasta las próximas elecciones y hasta el próximo congreso, toda vez que queda descartada, al menos de momento, la celebración de un congreso extraordinario. La salida de Piqué deja al PP descabezado en Catalunya y sin número uno para las generales. Dolors Nadal podría tener su oportunidad. Fuentes del PP en Madrid confiaban anoche en poder convencer en las próximas horas a Alberto Fernández para que accediera a dirigir el partido. Algunos dirigentes catalanes como Sirera, Luna o García Albiol también apostaban también por el concejal barcelonés.

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