Ciencia, tecnología e innovación, de Antoni Giró y Joan Viñas en La Vanguardia
DEBAT: Catalunya, hoy
Mucho se ha escrito sobre la importancia que ciencia, tecnología e innovación tienen como motores de progreso humano. De las sociedades y de su economía. No vale la pena redundar en este debate. Sí que vale la pena hacerlo en cómo desarrollar políticas públicas adecuadas, con qué instrumentos, con qué estructuras y actores, que favorezcan la innovación y el desarrollo (I+ D) empresariales y fomenten la investigación universitaria y pública; una investigación que ha de tener en cuenta también las demandas sociales y económicas. Pero a menudo este debate queda reducido sólo a dos aspectos (que, aun siendo cruciales, no deberían ocultar otros aspectos no menos críticos): el porcentaje global de inversión en I+ D respecto al PIB, y la tan cacareada transferencia de tecnología para favorecer la competitividad de nuestra economía; cuestión que conlleva la más que discutible dicotomía entre investigación básica e investigación aplicada. Sin investigación básica no hay investigación aplicada o, si la hubiere, sería de muy corto alcance y perecedera en el tiempo.
Catalunya debe apostar por un modelo de ciencia, tecnología e innovación que tenga sus raíces en la cooperación entre los actores del sistema: las empresas, las administraciones y las universidades, junto con los centros de investigación.
Es lo que los teóricos denominan la triple hélice a partir de la que debe potenciarse el avance de un sistema social y económico basado en el conocimiento, la tecnología de valor añadido, la calidad de vida y el bienestar y el progreso. En este contexto, es oportuno preguntarse acerca del papel que han de desempeñar los gobiernos y, en nuestro caso, el Govern de Catalunya. Nuestra propuesta es que ciencia, tecnología e innovación sean la primera y más estratégica prioridad de la Generalitat, para conseguir que el desarrollo económico del país se apoye en el conocimiento. Con decisión y valentía política, y así dar el salto cualitativo que precisamos para ser competitivos y progresar como sociedad. Para ello, es necesario que las políticas y los presupuestos del Departament d´Innovació, Universitats i Empresa se orienten en este sentido. Y no sólo los de éste, sino también las políticas y presupuestos del resto de los departamentos, puesto que los ámbitos de salud, agricultura, tecnologías de la información, obras públicas, medio ambiente, vivienda, industria... precisan de este conocimiento. En cualquier caso, la Generalitat debería desarrollar estrategias a medio y largo plazo, apostando por la integración de las políticas de innovación y competitividad industrial y las de los diversos sectores económicos y de la cultura. Se favorecería así la consolidación de un mapa de la I+ D cohesionado en el que se definan áreas prioritarias que nos deben permitir ser más competitivos internacionalmente.
Llegados a este punto, justo es reconocer el trabajo desarrollado por la Generalitat en política científica durante los últimos cinco años. Aspectos positivos han sido la creación de centros de investigación de referencia, el desarrollo de la carrera académica y científica, la captación de talento, la comunicación científica y la gestión eficiente y profesional de todo ello. Debemos seguir por este camino como mínimo quince años más. No desperdiciemos el trabajo hecho. Démosle un renovado empuje y una prioridad de primer grado, no meramente incremental.
Actualmente, cerca del 80% de la actividad científica en Catalunya se desarrolla en las universidades públicas. Tal como afirmaban los rectores Moreso y Tubella en un anterior artículo, las universidades catalanas son y deben continuar siendo el nervio de la investigación científica. Las universidades públicas catalanas, con el encomiable esfuerzo de muchos investigadores y grupos, aparecen entre las mejores españolas en los diversos rankings de I+ D, mientras que muchos de nuestros investigadores y grupos de investigación ocupan puestos relevantes a escala europea e internacional. Además, disponemos de algunas infraestructuras científicas y tecnológicas públicas de referencia, como el futuro laboratorio de luz de sincrotrón, el Barcelona Supercomputing Centre, los hospitales universitarios o los parques científicos y plataformas tecnológicas.
Para dar el salto a Europa y al mundo, precisamos de mejores instrumentos, financiación y mensajes. Necesitamos que la Generalitat apruebe el plan de infraestructuras de investigación, que apoye la consolidación de los parques científicos, que apueste todavía con más fuerza por la estabilización de los investigadores y la contratación de doctores, que apoye políticas fiscales para la inversión en I+ D, que mejore la interrelación entre centros de investigación y universidades, que construya el mapa catalán de ciencia-tecnología-innovación. Todo ello revertirá en competitividad, progreso, trabajo más cualificado, bienestar y desarrollo cultural.
El futuro depende de las decisiones que tomemos hoy y no deberíamos desaprovechar esta oportunidad. La sociedad catalana se encuentra probablemente ante el reto más importante del siglo XXI y todos debemos estar a la altura del momento. Las universidades públicas manifestamos nuestra voluntad y responderemos a nuestra responsabilidad de ser partícipes significados en este reto. Para ello estamos efectuando reformas que nos permitan trabajar por objetivos y rendir cuentas de nuestras actuaciones mediante procesos de acreditación de la calidad y, así, integrarnos plenamente en el espacio europeo de investigación e innovación, igual que lo estamos haciendo con el de la educación.
A. GIRÓ, rector de la UPC, y J. VIÑAS, rector de la UdL, en representación de la Associació Catalana d´Universitats Públiques.
Nota: Este es el "post" 12000 de este año en "reggio"
