PERSPECTIVA INTERNACIONAL

Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal (Fed), calcula que las pérdidas para el sistema financiero de la crisis de las llamadas hipotecas subprime pueden alcanzar 100.000 millones de dólares (730.000 millones de euros) y que el aumento del número de morosos así como su impacto sobre los bancos "va a ir a peor antes de mejorar".

Bernanke añadió en su comparecencia ante el Senado ayer que "hay una creciente preocupación sobre el riesgo crediticio en otros segmentos" y se registran "aumentos de primas sobre deuda de baja calidad", lo que en ocasiones pasadas habría sido un indicio de una posible crisis de liquidez. Pese a esto, no llegó a advertir sobre el riesgo de una contracción del crédito más generalizada que haría necesarias rebajas de tipos y podría acelerar de forma peligrosa la depreciación del dólar, ya en mínimos históricos frente al euro.

Bernanke, que hace frente al primer periodo de turbulencia financiera desde que tomó las riendas de la Fed el año pasado conforme los tipos de interés suben, insistió en la necesidad de una mayor intervención regulatoria para evitar una repetición de la temeraria práctica de facilitar créditos a tipos de interés variables a familias pobres, y luego revender el riesgo en los mercados globales de derivados. Ahora Bernanke propone restricciones sobre los anuncios de hipotecas, mejor información general acerca de los riesgos y la exclusión de las personas que no puedan cumplir con los pagos de los intereses cuando éstos suben.

Pero, según dijo John Lonski, economista jefe de Moodys, los cambios regulatorios no servirán para frenar lo que ya ocurre, un mayor contagio en los mercados de deuda. Aunque Bernanke ha dejado entrever que los tipos de interés se mantendrán, "si el sector subprime desencadena una caída del 20% de la bolsa, la Fed bajará seguro", dijo Lonski.

Aunque 100.000 millones de dólares de pérdidas pueden parecer una porcentaje insignificante para la economía estadounidense, cuyo PIB total es de 11 billones de dólares, hay preocupación en los mercados porque las alzas de tipos de interés pueden impactar en los estratosféricos volúmenes de endeudamiento no sólo relacionado con las hipotecas de mala calidad sino con operaciones de adquisiciones y fusiones en el sector de private equity."Podríamos ver una espiral bajista viciosa, lo que crearía la liquidación de otros activos, entre ellos los derivados", dijo un estratega de RBC Capital markets. El banco de inversiones Bear Stearns ha anunciado en los últimos días que dos hedge funds (fondos de alto riesgo) que gestiona han perdido casi todo su valor debido a los impagos en el segmento subprime,el de los clientes menos solventes.

El ciclo en Wall Street suele alternar fases de exuberante expansión de deuda justificada por innovaciones aparentemente revolucionarias y fases de crisis acompañadas por nuevas baterías de regulaciones destinadas a prevenir la repetición de los excesos anteriores. Esto ya pasó a finales de los noventa cuando los astronómicos precios bursátiles y el elevado endeudamiento de pequeñas empresas sin beneficios se explicaba por la revolución tecnológica de internet. Cualquier intento de regulación fue tildado como un freno burocrático a las actividades emprendedoras. Tras el pinchazo bursátil en el 2000 y la fase de desendeudamiento una serie de medidas de regulación, desde la ley Saranes Oxley hasta las medidas de control adoptados por la SEC y el fiscal Eliot Spietzer.

Ahora, con las subprime,la innovación como panacea pasó al sector hipotecario y los bancos facilitaban hipotecas a clientes de baja calidad crediticia - a tipos 3 o 4 puntos por encima de los normales- y luego convertían la deuda en paquetes de exóticos instrumentos financieros como las obligaciones de deuda colateralizada (CDO) que se venden a los inversores globales, sobre todo a fondos de riesgo. "Gracias a la ingeniería financiera avanzada, los bancos que facilitan hipotecas de baja calidad pueden reciclarlos en los mercados", explica Lonski. El viaje de la deuda mala desde el bungalow de un trabajador inmigrante en Arizona o Nevada hasta los hedge funds globales fue el sueño americano en su versión posmoderna. El subprime era el segmento del mercado hipotecario que más crecía del 2004 al 2006.