Disparos bajo la línea de flotación

“Me enferma cuando veo la histórica mezquindad de alguna gente, la forma de hacer política de algunas personas. Sé que algunas personas hicieron una operación para agrandar esto.”

Así se refería hace muy pocos días el presidente de Ancap a lo que se dio en llamar “la crisis del supergás”, que ya se había traducido en la destitución del gerente general del ente estatal, una medida tomada por el presidente Tabaré Vázquez con la que Martínez discrepó. Pero lo que le cayó “grueso” a este último no fue tanto el gesto del presidente de la República, ni siquiera que la oposición colorada y blanca lo responsabilizara a él directamente del desabastecimiento de supergás que durante algunos días se notó esencialmente en Montevideo, sino sobre todo el escaso respaldo que sintió de su propia fuerza política. No fueron muchos los que explícitamente lo apoyaron: los ministros José Mujica y Mariano Arana, el secretario general de su propio partido, el Socialista, Eduardo Fernández, y pocos más. El aislamiento que Martínez sintió probablemente tenga directa relación con la fuerza que su figura ha ido adquiriendo. Y con la orientación ideológica que expresa, notoriamente más afín a la del ministro Mujica y, por ende, distante a la del equipo económico en asuntos domésticos e internacionales.

EMERGENTE. Ocurre que Daniel Martínez se ha ido convirtiendo, aun cuando él no se asume públicamente como tal, en uno de los referentes de lo que podría considerarse un polo alternativo a la línea del equipo económico de gobierno. A lo largo de los últimos meses, los “matices” entre la plana mayor del ente petrolero estatal (en la que junto a Martínez figuran Raúl Sendic y Germán Riet) y los encabezados por el ministro Danilo Astori han sido notorios. Se han visto reflejados, esencialmente, en el papel que unos y otros asignan a la propia ancap o más en general a los entes estatales, y sobre todo en temas de política exterior que tienen que ver con opciones “ideológicas”: el énfasis puesto por el equipo económico en el estrechamiento de las relaciones con Estados Unidos y las críticas al Mercosur contrasta con la búsqueda de una consolidación de los lazos con Venezuela y con el bloque regional por parte de la plana mayor de ancap, con Martínez a la cabeza.

Para reflejar esos “matices” basta constrastar la valoración que el presidente de ancap hace en la entrevista adjunta de los innumerables beneficios que le ha deparado a Uruguay la relación con el gobierno de Hugo Chávez, con la que acaba de hacer el ministro Astori en Buenos Aires, en la que subrayó las resistencias que el estilo “confrontacional” del presidente de Venezuela genera en el mundo y la región, que impedirían al Mercosur avanzar en su negociación comercial con la Unión Europea.

Este enfriamiento de las relaciones entre Montevideo y Caracas, aparentemente propiciado por el equipo económico que encabeza Astori, se ubica en las antípodas del plan estratégico que persigue ancap. No es que Martínez sea un defensor a ultranza del “estilo” Chávez sino que, salvando las diferencias culturales, tiene más coincidencias con éste a nivel conceptual.

Por ejemplo, cuando Vázquez faltó a la cita en la cumbre energética de Isla Margarita (Venezuela), los días 16 y 17 de abril, y el ministro de Energía Jorge Lepra la colocó en un plano tan secundario que prefirió viajar a Suiza, Mujica y Martínez le dedicaron una atención privilegiada. Para el primero se trató de una misión de alto nivel (viajó horas en avión con Chávez) que sirvió para limar evidentes asperezas, mientras que el segundo dejó en claro no sólo que los proyectos con pdvsa no se iban a parar sino que eran altamente beneficiosos para ancap y el país.

En ese punto, Martínez tiene un apoyo relativo del equipo económico porque, si bien los trancazos para el comercio entre Uruguay y Venezuela obedecen a múltiples causas, en los últimos tiempos ha ido quedando claro que el gobierno busca otras alianzas regionales e internacionales.

LA SOLEDAD DEL VIRTUAL CANDIDATO. Como es de rigor, en el Frente Amplio nadie quiere asumir oficialmente que ya se están manejando posibles candidatos para las elecciones de 2009 cuando aún no se llegó a la mitad del período de gobierno.

Sin embargo, es notorio, más aun después de que el presidente se autosuprimió de la lista el 4 de junio, que se están realizando múltiples reuniones informales en las cuales se habla de quiénes tomarían la posta el 1 de marzo de 2010.

Aunque la Constitución prohíbe a los directores de empresas públicas realizar actividad política, nada impidió que el nombre de Martínez se empezara a manejar primero como hipotético compañero de fórmula de Mujica y luego incluso como encabezando una postulación.

El presidente de la petrolera estatal tiene algunas características que lo hacen atractivo como sucesor de Vázquez en Suárez y Reyes (véase recuadro) e incluso su nombre fue mencionado como sustituto de Lepra en la cartera de Industria para el caso de que éste fuera designado en otra secretaría.

De todos modos, la relación entre el directorio de ancap y el titular de Industria está lejos de ser óptima. Por lo pronto, no cayó nada bien en el ente que el ministro observara dos pequeños donativos de mil dólares cada uno para el Instituto Cuesta-Duarte y otro para una empresa especializada en cemento sin haber consultado antes con el directorio de ancap, pese a que el ministerio funciona en el mismo edificio.

Aunque el ministro, consultado por Brecha, insistió en que “el equipo de energía” se mantiene unido, a nivel político la realidad es diferente. Martínez parece haber concitado, si no una abierta campaña en contra, al menos una gran frialdad en parte de la interna del gobierno y especialmente en el equipo económico.

Así las cosas, y en medio de la compleja relación de fuerzas en el Frente Amplio, Martínez reconoció públicamente (el 23 de marzo en el semanario Crónicas) que la idea de integrar una fórmula presidencial rondaba en su cabeza.

Sin embargo, luego de que el presidente de la República ordenara la remoción del gerente general de ancap mientras él estaba en México negociando la venta de excedentes de nafta, Martínez pasó por diferentes estados de ánimo, hasta pensó en renunciar, pero finalmente decidió seguir al frente de ancap y, lógicamente por ahora, sacó el tema de una eventual candidatura de su agenda.

Pese a este traspié, mucha gente dentro y fuera de su partido lo sigue viendo como una alternativa. Sobre todo si, como algunos datos indican, la polaridad electoral Mujica-Astori corre riesgo de fagocitar a ambos en el largo tramo que resta para las elecciones. En ese caso, naturalmente, adquieren relevancia los hoy candidatos “menores” como Martínez.

“En este momento no quiero ni pensarlo, no es una cosa que me atraiga, lo saqué de mi agenda totalmente”, dice el presidente de ancap respecto a su eventual postulación. Y agrega un dato significativo: “Todavía siento las heridas del ‘pegue aquí’”, de cuando en plena crisis del supergás fue tomado como blanco desde distintos flancos, según él mismo destacara. Fuentes cercanas a Martínez admitieron, de todas maneras, a Brecha que tanto la denuncia de una campaña en su contra como su reticencia a proyectarse como candidato pueden obedecer, precisamente, a su voluntad de preservar su propia figura ante los embates prematuros. “La proyección de Martínez está en el resultado de su gestión. Por eso que,de abandonar la carrera, aún ni hablar”.

Perfil

Daniel Carlos Martínez Villamil tiene 50 años y doble nacionalidad uruguaya y francesa. Ingeniero industrial mecánico de formación, trabajó 14 años en ancap, empresa a la que ingresó cuando era estudiante de ingeniería. Fue presidente del sindicato del ente estatal durante la dictadura e integró el Secretariado del pit-cnt. En 1992 se retiró de ancap, para dedicarse a diversas actividades en la industria metal mecánica privada.

Su militancia en filas socialistas comenzó en 1973. Entre 1976 y 1981 fue miembro de la dirección clandestina de la Juventud Socialista, y entre 1984 y 1994 y desde 2000 hasta 2002 de la conducción del ps. Dice que conoció a Tabaré Vázquez cuando ambos formaban parte del Comité Central socialista y se juntaban a charlar de ancap y de fútbol.

Cuando Vázquez, ya presidente de la República, lo llamó para ponerlo al frente de ancap no dudó en asumir la tarea, por su vieja relación con la empresa. Hoy, a diferencia, por ejemplo, de la ministra del Interior Daisy Tourné, no tiene una “línea directa” con el presidente de la República, con quien establece contacto a través del ministro de Energía, Jorge Lepra.
Reconoce que en su nueva función debe hacer frente a una “burocracia” corporativa pero no comparte la “obsesión” del senador Eleuterio Fernández Huidobro o del ministro Lepra por ese tema.

Dentro de su partido está totalmente alineado con el sector “renovador” que se enfrentó con dureza al que encabezó el canciller Reinaldo Gargano. En las internas socialistas de 1994, que determinaron el orden de la lista partidaria al Senado, fue derrotado por Gargano. En esa ocasión el aparato le pasó por arriba. Sin embargo, fiel a su fama de componedor y de hombre de buen talante, mantiene buenas relaciones con las diversas facciones partidarias. Se dice que el ex presidente de aebu Eduardo “Lalo” Fernández le debe gran parte de su elección a la secretaría general socialista.

Martínez fue también coordinador de la Unidad Temática de Ciencia y Tecnología del Frente Amplio-Encuentro Progresista en 2003 y de la de Energía en 2004.

Cuando se produjo la “crisis del supergás” estaba en México. Desde que preside la petrolera estatal hizo una media docena de viajes a Venezuela.

(c) BrechaDigital, 2007

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