Willis Barnstone, de Marcos-Ricardo Barnatan en El Mundo
OJO AVIZOR
Ha pasado por Madrid, camino de Barcelona y de Grecia, el poeta norteamericano Willis Barnstone. Un hombre muy ligado a la literatura en castellano y a una España que casi ya ha desaparecido y a la que le ha dedicado un libro de memorias, Sunday Morning in Fascist Spain (1948-1953). Conocí a Barnstone hace muchos años, y nos unió nuestro común fervor borgiano y también nuestra amistad con Vicente Aleixandre, el gran poeta del exilio interior que vuelve siempre en nuestras conversaciones. Aquel maestro de tantas generaciones de poetas españoles que derrochó su generosidad en una tierra que hoy le ofrece sólo su olvido.
Willis Barnstone está a punto de cumplir los 80 años, pero sigue siendo un entusiasta de la poesía, de los viajes, de las traducciones y de la vida. A él se deben los poemas de Safo en espléndida versión inglesa y traducciones tan importantes como los poemas de San Juan de la Cruz o los de Jorge Luis Borges, Antonio Machado, Pedro Salinas y el propio Aleixandre. También es autor de algunos de los poemas de Kavafis que tradujo con su hija Aliki en la nueva traducción de los poemas completos publicada el año pasado por Norton de Nueva York.
El Madrid que se encuentra Barnstone es para él una ciudad de desaparecidos, muchos han muerto y a otros la vida los ha cambiado. Entre los poetas amigos que quiere recuperar está Francisco Brines, al que recuerda con mucho cariño y al que desea poder visitar en su casa de Oliva. Viene cargado de libros, el trabajo le ha cundido mucho: poemarios, traducciones, memorias, su libro sobre Borges en el Buenos Aires de los primeros 80 y ese volumen gigante, The other Bible, donde recoge los evangelios gnósticos y los otros apócrifos, una aportación curiosísima de un poeta a los estudios esotéricos.
En su poesía han influido mucho todos esos maestros, pero Barnstone tiene aún lugar para el humor, para la erudición china, para los poetas y los paisajes griegos, con paradas solemnes en el recuerdo de Auschwitz o en los suicidios de su padre y su hermano. En Algebra of night reúne poemas de 50 años; recorrerlos es una forma de conocer la vida del poeta, sus lecturas, sus obsesiones, sus viajes, y una manera de reconocerlo. En The secret reader están recogidos 501 sonetos escritos como si fueran una autobiografía. De ese libro escribió Borges: «Cuatro de las mejores cosas de América son las Hojas de hierba, de Walt Whitman, la ballena, de Herman Melville, los sonetos del Secret reader de Barnstone y mi ración diaria de Corn Flakes, la poesía de las mañanas».
En la mesa de mi salón hay un libro del pintor Mark Rothko y Willis no puede dejar de contarnos que su hermano Howard fue el arquitecto de la Capilla Rothko. Lo dice con una voz suave, casi murmurándolo, con un acento que no quiere ser presuntuoso pero que quiere ser un homenaje fraterno. El viaje continúa, el verano invita a congregar a la familia Barnstone en una isla griega, su ex mujer, sus hijos y Sara, su actual compañera, una especialista en antigüedades y muebles chinos. Quizá volvamos a encontrarnos en Madrid, en el Egeo, en París, en Buenos Aires o en California...
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