La dirección 'popular' electoraliza la formación y nombra a hombres de su confianza para dirigir la campaña en la Comunidad
Génova ha dado estos días un auténtico golpe de mano en el PP de Cataluña al nombrar a distintos hombres de su confianza al frente de la campaña de las generales en las cuatro circunscripciones provinciales.
La designación de Alberto Fernández Díaz como máximo responsable en Barcelona, la de Alicia Sánchez Camacho en Girona -ambos el martes- y el de Pilar Arnalot en Lleida, ayer, han sido el primer exponente del interés de Rajoy por enderezar el rumbo del partido de cara a los próximos comicios, hasta el punto de crear estructuras paralelas y desplazar -de hecho, que no de derecho- a los cuadros surgidos del último Congreso regional, como el propio secretario general, Rafael Luna, y su vicesecretario, Francesc Vendrell.
Si bien Madrid ha puesto cuidado en no desairar a Piqué, cuya candidatura como número uno por la lista de Barcelona se baraja como probable, en las filas del partido se han vivido estos cambios como una verdadera revolución interna, de la que ha salido reforzado el sector más españolista de la formación catalana. Piqué seguirá nominalmente como presidente regional de campaña, pero serán el joven parlamentario autonómico Daniel Sirera y el concejal de Badalona con récord de votos en las municipales, Xavier García Albiol, «la cara y los ojos» del partido a todos los efectos, según fuentes autorizadas de la dirección nacional.
Donde mejor se ha visualizado el cambio ha sido en Barcelona, la circunscripción más poblada, con más de tres millones de habitantes, donde la cúpula nacional del PP ha recompensado los últimos resultados del máximo y más tradicional oponente interno de Piqué, Fernández-Díaz, quien, contra todo pronóstico, logró mantener sus 15 concejales en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal.
Desde Madrid, la explicación del golpe de mano es puramente electoral. Se dice que el agujero negro del PP en Cataluña (que ha perdido un 20% de votos el 27-M respecto de las anteriores municipales) puede condicionar de manera decisiva los resultados de Rajoy en las generales.
El mejor botón de muestra de esta apuesta nacional en Cataluña lo da la designación de Alicia Sánchez Camacho, a la que Génova ha encargado recuperar para el PP el único escaño que siempre -salvo con la mayoría absoluta de Aznar- se le resiste en toda España: Girona.
La diputada y actual portavoz adjunta de Interior en el Congreso nunca ha desempeñado el papel de los críticos de Piqué, pero es de sobra conocido que es persona de la confianza de Angel Acebes y de Ignacio Astarloa. Pese al desplazamiento de la actual responsable del partido provincial, Concepción Veray, en el nombre de Sánchez Camacho se ve con más claridad una decisión de carácter empresarial. Se trata de presentar a una de sus dirigentes de mayor tirón -por su actuación en el Congreso y su participación en tertulias- y con el suficiente peso en el partido -fue presidenta provincial en Girona entre 1999 y 2003- como para recuperar el escaño que ocupó el diputado Jordi de Juan en la anterior legislatura.
Ha sido el propio Angel Acebes quien ha visitado estos días Cataluña y se ha reunido con el partido antes de abordar estos cambios. Su viaje no ha estado exento de chascarrillos internos, como el que siguió a la inasistencia de Piqué a la cena que el secretario general mantuvo con los miembros del Grupo Parlamentario, y en la que estuvo Montserrat Nebrera. Piqué, que había acompañado a Acebes toda la jornada y asegura haber acordado con Madrid todos los cambios, se excusó con una segunda cena. Al día siguiente -ayer-, el secretario general efectuó el tercer golpe de mano, al devolver los poderes como responsable de campaña a Pilar Arnalot, que fue presidenta del partido en Lleida. Falta por confirmarse el nombre de Quico Ricomá, actual diputado en el Congreso, como mandamás de la campaña en Tarragona, lo que hará Acebes en una próxima visita.
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