LA CUESTIÓN CATALANA: Los acuerdos

El Gobierno y la Generalitat sellaron ayer un acuerdo para sacar al hospital Clínic del pozo económico en que se encuentra...", así empezaba su crónica el colega Josep Corbella en la edición de La Vanguardia del 6 de junio del 2003. Informaba del acuerdo alcanzado entre la ministra de Sanidad, Ana Pastor, y el conseller del ramo, Xavier Pomés. El acuerdo incluía la incorporación de la Generalitat al Patronato. Dos años más tarde, el 8 de julio del 2005, cuando el tripartito presidido por Pasqual Maragall ya llevaba un año largo al frente de la Generalitat, la sección de Sociedad de La Vanguardia titulaba así una de sus informaciones principales: "La Generalitat prevé asumir la gestión del hospital Clínic a finales de este año".

La comisión bilateral Estado-Generalitat, organismo creado a partir de la aprobación del nuevo Estatut, se reunió ayer en Madrid y el acuerdo más concreto que suscribió fue la incorporación de la Generalitat al patronato del hospital Clínic para compartir con el Estado la gestión de la entidad. El Gobierno central, hasta ahora principal titular, se compromete a pagar a plazos la deuda histórica del hospital que asciende a 185 millones de euros. La nota de prensa de la Generalitat emitida ayer señalaba que "el traspaso (sic) a la Generalitat de un centro hospitalario de esta relevancia tanto en el plano asistencial como investigador supone un hito histórico que ha sido posible gracias a los esfuerzos del Gobierno central y el catalán".

Hay que ser optimistas. Esta vez va en serio y el Clínic entra en una nueva etapa mejor desde todos los puntos de vista, pero si eso ocurre no será porque Catalunya tiene un nuevo Estatut, ni porque lo haya decidido la comisión bilateral. Será así porque el Gobierno central ha decidido que ya no tiene más excusas para la moratoria. No hay que restarle méritos al Govern de la Generalitat. Seguro que ha presionado para arrancar este acuerdo pero el resultado es una decisión libérrima del Gobierno central.

Lo dejó claro la ministra de Adminstraciones Públicas, Elena Salgado, nada más empezar la conferencia de prensa posterior a la reunión de la comisión bilateral celebrada ayer en Madrid. Se trataba de dar cumplimiento a los compromisos adquiridos por el presidente del Gobierno en el debate sobre el estado de la nación y cumplir con las resoluciones aprobadas por el Congreso. Es decir, no se trata de cumplir con el Estatut, que es una ley orgánica, ni siquiera de desarrollarlo, se trata de llevar a la práctica la voluntad política del Gobierno, central por supuesto, y de acuerdo con la ley, también por supuesto.

Es como descubrir la sopa de ajo, pero tiene su enjundia, porque con este esquema de relación, es absurdo que la comisión se denomine bilateral. La relación bilateral se entiende como de igual a igual y eso se ve que es imposible, aunque lo haya aprobado el Parlament, las Cortes y el pueblo de Catalunya en referéndum. De hecho, el abogado del Estado ya señala en sus alegaciones a los recursos contra el Estatut del PP y del Defensor del Pueblo que la comisión bilateral Estado-Generalitat no es más que un instrumento de colaboración entre dos administraciones que no toma decisiones. Se trata pues de una ventanilla a la que acuden los representantes catalanes cargados de buenas intenciones. El Govern de la Generalitat propone, y el central, dispone. Puede responder sí, no o vuelva usted mañana, que es la socorrida referencia de la administración española desde los tiempos del colega Larra, modestia aparte.

El vuelva usted mañana fue por ejemplo la respuesta de ayer a la cuestión de los aeropuertos secundarios - del aeropuerto de El Prat, ni hablar, claro-.

Lo dijo ayer el president Montilla y no hay que llevarle la contraria en esto: todo depende de la voluntad política. Por instinto de supervivencia, el Gobierno central no tendrá nunca voluntad de ceder poder a los gobiernos periféricos. O no lo hará o lo hará a regañadientes. Pero los regañadientes de unos dependen también de cómo ejerce su voluntad política... la otra parte contratante.