El último mandato de Arzalluz como presidente del EBB vino impuesto porque los "nobles" del partido no encontraron un sustituto y le dijeronque no se podían cambiar a la vez su puesto y el de lehendakari. Sustituir Ardanza y a Arzalluz por Ibarretxe y otro, decían, podría ser contraproducente para la buena marcha electoral del PNV. Convencieron a Arzalluz, y no hacían falta muchas razones para hacerlo, y la cosa siguió otros cuatro años.

¿Dices los "nobles"?, pregunto a José. Sí, me dice. Antiguamente existió lo que se llamó el "sanedrín", que eran cinco militantes históricos que decidían qué postura tomar ante las decisiones consideradas transcendentales, pero aquello se acabó y desde hace unos años eran cinco o seis "nobles" o "notables", que son los que deciden a espaldas del partido.

¿Y quiénes son?, pregunto. Pues ahora no lo sé, pero en la época de que te hablo eran Josu Bergara, Iñaki Anasagasti, Javier Atutxa, y también solía andar por allí Urkullu, como fiel escudero de Atutxa, y se empezaba a contar con Juan Mari Atutxa y algún otro como José Luis Bilbao, aunque en distintos grupos. Todo en plan camarillas.

En aquella ocasión, se dieron cuenta de que no tenían recambio para Arzalluz, un recambio que fuera aceptado por las bases y las demás regionales. Pensaron en Urkullu, pero estaba "verde". Pensaron en Ardanza y también en Juan Mari Atutxa y alguno más pensó en él mismo, pero todavía quedaban cuatro años.

La cosa se aceleró, sigue José, cuando Arzalluz apostó claramente porque su sucesor al frente del EBB fuera Joseba Egibar, candidato cuyo sólo nombre causaba urticaria en todos los "notables". De forma acelerada se dedicaron a buscar recambio. Pensaron de nuevo en los mismos nombres y no les salían las cuentas electorales internas, por lo que optaron como mal menor por un guipuzcoanao, Josu Jon Imaz, del que tenían segura su lealtad.

¿Y esos son los apoyos de Imaz?, pregunto. Pues ya has visto cómo ha salido Anasagasti a apoyarlo a muerte. Los demás no han dicho ni pío pero salvo Juan Mari Atutxa, ninguno de ellos es muy locuaz. El que dudo que siga en las mismas es Iñigo Urkullu, a quien como dijo Itziar Armendariz, le veo más en la carrera hacia la presidencia del EBB, compitiendo con Imaz.

Estaría bueno, opino, que esta vez hubiera tres candidatos a la presidencia del EBB.

juandeetxano@izaronews.com