«España es el campeón mundial en incumplir el protocolo de Kyoto», denunció ayer Joan Herrera, portavoz de Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya-Verds (IU-ICV) en el Congreso de los Diputados. El político catalán presentó, junto con Los Verdes, el sindicato CCOO y los grupos ecologistas WWF/Adena, Greenpeace y Ecologistas en Acción, una propuesta de ley de movilidad sostenible, que incluye una batería de medidas para mejorar la eficiencia del transporte y minimizar su impacto medioambiental.

Algunas de estas iniciativas consisten en promover medios de transporte más ecológicos, fomentar un uso más racional del vehículo privado, así como introducir los medios teleinformáticos para garantizar una movilidad racional, ordenada y adecuada a las necesidades de los ciudadanos.

Aunque, quizá, la idea más llamativa contenida en la propuesta sea la reconversión del Ministerio de Fomento en el de Transporte y Movilidad. Con este cambio, los promotores de la iniciativa pretenden que Fomento reduzca al 50%, durante los próximos ocho años, sus inversiones en infraestructuras y destine la mitad restante del presupuesto a políticas sostenibles de movilidad.«Pasamos de la física del hormigón a la química de la movilidad», señaló el portavoz de IU-ICV, que añadió, además, que el texto presentado ayer debe ser «la punta de lanza a la reorientación de estas políticas». «La movilidad se ha abordado desde la perspectiva desarrollista de los años 60, y no desde el punto de vista de la sostenibilidad, que es lo que toca en 2007», subrayó..

Observatorio.

Los instrumentos destinados a elaborar los planes estratégicos y sectoriales que permitan llevar a buen puerto la ley pasan por la creación de un Observatorio de la Movilidad Metropolitana y un Consejo Nacional de la Movilidad Sostenible.

La proposición de ley se registrará hoy en la Cámara Baja, apenas dos días antes de que el Consejo de Ministros anuncie, el próximo viernes, la aprobación de un real decreto de medidas urgentes contra el cambio climático. En este sentido, Herrera dijo que espera «una grata sorpresa» el viernes, aunque se mostró «escéptico», porque, en su opinión, «el Gobierno se ha apalancado con los últimos datos de la bajada de emisiones y ha renunciado a la ambición».

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