Zapatero no se atreve con el pacto del PSN con Nafarroa Bai para controlar el Gobierno de Navarra. Ha estado demasiado tiempo bailando con los lobos de ETA y no se fía de que la consecuencia de un acuerdo con una coalición como Nafarroa Bai, que pactó con ANV en varios pueblos de Navarra, pueda ser su derrota en las elecciones generales. Sobre todo cuando ETA dice estar a punto de hacer acto de presencia con violencia. De manera que la crisis de Navarra se aplaza hasta el próximo día 4 de agosto, fecha en la que o habrá gobierno de UPN o se anunciarán nuevas elecciones en la Comunidad foral. Y ¿quién tiene la llave de este encierro post-San Fermín? Pues ETA, por enésima vez. Porque en el palacio de la Moncloa esperan que la banda terrorista les conceda una prórroga del alto el fuego hasta las próximas elecciones generales, que se podrían adelantar. No en vano lo ocurrido en Navarra es otra señal, porque Zapatero no podría ir a las urnas con un pacto en caliente con Nafarroa Bai.
Un pacto que de momento está roto, pero que siempre se podría recuperar con una moción de censura a un eventual gobierno de UPN, aunque en todo ello va a contar tanto el calendario electoral como el calendario del terror. Dos calendarios que también sobrevuelan sobre la crisis abierta por Imaz en el PNV al decirle a Ibarretxe que no es el momento de convocar una consulta nacional, porque ETA está a punto de volver a matar, porque ese proyecto debe ir precedido de un pacto político sobre el nuevo Estatuto, y porque —aunque no lo diga públicamente Imaz— en la actual dirección del PNV han aprendido la lección de lo ocurrido en Cataluña: que los pactos con el nacionalismo radical de la Esquerra —alter ego de Batasuna— han acabado dañando a CiU, sus homólogos catalanes.
Es decir, Imaz no quiere entrar por un camino sin salida desafiando a la legalidad, y dando todo el protagonismo a Batasuna y a ETA, por más que Ibarretxe y sus socios —EA y EB, que se han convertido en comparsas de Batasuna— le exijan al lehendakari la convocatoria de una consulta sobre “el derecho a decidir” o de “autodeterminación” de los vascos. Algo que, de salir con apoyo mayoritario, le daría argumentos a ETA para matar a quien no apoye semejante decisión como ha declarado Imaz.
Un presidente del PNV que, además, está echándole un pulso directo al lehendakari Ibarretxe al que al parecer pretenden sustituir por Erkoreka, una vez que fracasó su pretendido plan de “Estado asociado”, y que quedó fuera de las negociaciones abiertas entre ETA y el Gobierno de Zapatero. Pero el cese de Ibarretxe incluye, también, un pulso a Arzalluz y Egibar, que sí están a favor de la anunciada consulta popular, aunque cuando se tomó esa decisión en el Gobierno vasco se dijo que sólo sería posible en ausencia de violencia, y ETA ya ha declarado que la tregua se acabó.
De manera que vamos a ver qué hace ETA en los próximos días y semanas, y vamos a esperar a ver qué ocurre en el seno del PNV. A sabiendas, todos, de que a Zapatero le gustaría el siguiente plan: que ETA no matara de aquí a las elecciones y que aceptara una solución interina para Navarra, a la espera de renovar el poder nacional para luego ocupar el poder navarro y reabrir un segundo proceso negociador con los terroristas. Ése sería para Zapatero su plan ideal, aunque eso parece mucho pedirle a ETA. De manera que vamos a esperar, aunque de momento el pacto del PSN con Nafarroa Bai fracasó y la crisis del PNV se ha convertido en una importante novedad.

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