Reunión en el Ayuntamiento de los sindicatos UGT y CC OO con José María Pérez (PSOE) y «Churruca» (IU), sobre el anunciado cierre del astillero Naval Gijón. Estéril encuentro. O sea, nada con sifón. No se les ve trazas ni capacidad a estos agentes sociales ni a nuestros políticos para hacer frente a la fuerza irresistible que el presidente Zapatero liberó al tirar la toalla frente a la UE y tragar con lo que no tragaron Alemania, Italia o Francia. Es decir, que estos países se las arreglan para que sus industrias astilleras construya al año varias decenas de buques, pese a la presión de las factorías orientales. Y se las arreglan incluso con ayudas financieras bajo manga, porque esas naciones sí están «en el corazón de Europa», mientras que España anda a tumbos en su peso y relaciones con la UE.
De este modo, la industria naval española será residual en breve.
Pero bajemos a lo local, al astillero Nagisa, que está en manos de Pymar y, por tanto, del Gobierno de Zapatero. Los dos sindicatos aludidos dicen que no permitirán el cierre hasta que Pymar presente informes de suicidio. Podrán presentar cien estudios, ése no es el problema, pues de sobra es conocido que la deuda del astillero es inmensa. Como lo fue no hace muchos años la de la minería o la de la siderurgia, que, pese a traumáticas reconversiones, han seguido adelante.
¿Dónde está el plan equivalente para el naval? En el fondo del mar, y ahora más al fondo, merced a la brillante gestión del citado Zapatero. Si no, examínense la esperanzadoras condiciones de la privatización del astillero gijonés Juliana Constructora: a los tres años -en diciembre de 2009-, la empresa podrá despedir a trabajadores; y a los cinco dispondrá libremente de los terrenos. ¿No son las condiciones de una desaparición cronometrada? Mal faena la de la privatización.
Volvamos a Nagisa. Maximino García (CC OO) habla de industrias de sustitución para la bahía gijonesa. Eso sería algo, porque el meollo de todo esto es que el Gobierno de Zapatero no puede hacerle la pascua a esta ciudad y, menos a cambio de nada con sifón.

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