Durante la democracia, los socialistas han acordado 21 gobiernos autonómicos con partidos nacionalistas frente a 16 del PP. Con Zapatero, BNG, ERC y, posiblemente, Na-Bai ascienden como los nuevos socios clave del PSOE.

A poco más de un mes de las últimas elecciones autonómicas del pasado 27 de mayo, tan sólo Navarra está pendiente de investir a su nuevo presidente autonómico. En principio, el socialista Fernando Puras cuenta con todas las papeletas para dirigir el Ejecutivo foral con el apoyo de la coalición nacionalista de Nafarroa Bai (Na-Bai), gracias al elevado grado de coincidencia programática que han alcanzado ambas formaciones durante el largo y complejo proceso de negociación que está a punto de culminar.

En caso de que, finalmente, tales partidos firmen un pacto de Gobierno en Navarra, el PSOE habrá acordado un total de 21 ejecutivos autonómicos con el apoyo de diversas fuerzas nacionalistas a lo largo de casi 30 años de democracia en España. Cinco más que los logrados por el PP con la ayuda de los partidos regionales. Y es que, el peso del nacionalismo en el ámbito de las coaliciones políticas a nivel autonómico se aproxima al 23,9% del total de gobiernos autonómicos (155) que se han conformado en España durante las tres últimas décadas.

Sin embargo, en la presente legislatura, presidida por José Luis Rodríguez Zapatero, tres nuevas formaciones –el Bloque Nacionalista Galego (BNG), Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y Na-Bai– han adquirido, por primera vez, un protagonismo creciente e, incluso, determinante, en el ámbito de la política, tanto regional como estatal. Unos partidos que, más allá de su perfil nacionalista, destacan por incluir en sus respectivos idearios políticos objetivos tales como el independentismo, el republicanismo, e incluso la defensa de tesis económicas que rozan, en ocasiones, el marxismo.

Así, ERC fue la primera en adquirir protagonismo en el escenario político con su entrada en la Generalitat en 2003, con 23 escaños, de la mano del socialista Pasqual Maragall. Si bien, dicha alianza contó con el consentimiento expreso de Zapatero, entonces líder del PSOE y de la oposición. ERC revalidó su alianza con el PSC tras las elecciones autonómicas del 1 de noviembre del pasado año –21 escaños–.

Anteriormente, dicha formación tan sólo había participado en el poder durante el Gobierno de Jordi Pujol entre 1984-87, aunque de un modo casi simbólico: alcanzó cinco escaños y un conseller. Entre sus ideales, ERC se declara favorable a la República y a la independencia de Cataluña, entendida ésta como nación catalana o Países Catalanes.

Es decir, un conjunto que englobaría todos los territorios de habla catalana: básicamente las actuales CCAA de Cataluña, Comunidad Valenciana e Islas Baleares, la franja oriental de Aragón, Andorra y la denominada Cataluña Norte –conocida como la región del Rosellón–. Tesis, pues, contrarias al actual marco constitucional.

El BNG, por su parte, alcanzó el poder en Galicia en los comicios regionales del 19 de junio de 2005, tras la pérdida de la mayoría absoluta de Manuel Fraga al frente del PP por tan sólo un escaño, gracias al acuerdo alcanzado con el socialista Emilio Pérez Touriño. En el seno del BNG milita la Esquerda Nacionalista, una fuerza que propugna la independencia de Galicia y la reintegración gradual del gallego en el portugués. Mientras, su sección juvenil, Galiza Nova, no esconde su simpatía hacia la instauración de un sistema económico planificado en esta región.

Por último, Na-Bai es el resultado de la coligación entre Aralar, EA, EAJ-PNV y Batzarre. La anexión de Navarra al País Vasco, el derecho a la autodeterminación y el avance hacia una economía altamente intervenida por los poderes públicos engloban sus principales ideales. Esta fuerza podría participar por primera vez en el Gobierno foral con el apoyo de los socialistas navarros, gracias a su ascenso electoral –logró 12 escaños– en las elecciones del pasado 27 de mayo.

El PP y su ‘alianza canaria’

Por otra parte, el PSOE ha aceptado el apoyo de diversas fuerzas nacionalistas en otros ejecutivos regionales: el Partido Andalucista en 1996 y 2000; el Partido Aragonés (PAR) entre 1999 y 2007; el Partido regionalista de Cantabria en 2003 y 2007; el PNV y EA en 1986, 1993 y 1994; en Baleares, el Bloc y Unió Mallorquina (UM) en 1999 y 2007; o el Partido Riojano en 1990 y 1991. En cuanto al PP destacan los acuerdos autonómicos con el PAR en 1990, 1991 y 1995; con UM entre 1987 y 1994; y, sobre todo, con Coalición Canaria, de un modo consecutivo, desde 1996 hasta la actualidad, gracias al acuerdo alcanzado recientemente en las Islas.