LAS ÚLTIMAS ELECCIONES LOCALES
El resultado electoral de las recientes elecciones municipales presenta dos aspectos inquietantes para la convivencia democrática: han subido los votos en toda España de partidos políticos o agrupaciones electorales que hacen de la xenofobia (temor-odio al extranjero) el eje central de su discurso y propuestas políticas y, en segundo lugar, sin ningún rubor, otras fuerzas políticas han utilizado parte de ese discurso y propuestas para ganar votos.
Los imitadores españoles de Le Pen/Haider (nuestra derecha radical) han obtenido 50 concejales con lemas como: "Inmigración, paro, terrorismo; no les permitas destrozar España" (Democracia Nacional) o "Prioridad a ultranza en defender nuestra identidad, cultura y tradiciones" (Plataforma per Catalunya).
Y RESPECTO A lo que en Francia se denomina "lepenización de los espíritus" (la influencia de argumentos extremistas de derecha radical en otros partidos) el alcaldable del Partido Popular en Barcelona, Alberto Fernández Díaz, ha hablado en su campaña de "colapso" de los servicios sanitarios asociándolo a la entrega de 100.000 tarjetas sanitarias a los inmigrantes, se ha pronunciado en contra de la "proliferación" de mezquitas y ha reiterado su apoyo al candidato de su partido en Badalona García Albiol que en un polémico video asociaba inmigración y delincuencia.
Esta identificación causa-efecto entre inmigración y diferentes problemas sociales (inseguridad, paro, degradación urbana, escasez de las ayudas sociales etc.) es uno de los factores clave, igual que la islamofobia, que caracteriza a todo discurso de derecha radical. Hecho que reitera de nuevo la idea de que en España no existe un fuerte partido de derecha radical, como en otros países de nuestro entorno, porque sus posibles militantes, dirigentes y votantes forman parte o apoyan al PP.
Centrándonos en Catalunya, la propuesta electoral de derecha radical que tiene su epicentro en Vic ha recibido el apoyo de 12.400 electores en las 37 poblaciones en las que presentaron candidatura. De cuatro regidores electos en las elecciones del 2003 (Vic, Manlleu, Cervera y El Vendrell) han pasado a 17: cuatro en Vic y El Vendrell; dos en Cervera y Manlleu y uno en Tàrrega, Manresa, Roda de Ter, Olot y San Martí de Riucorb. El fenómeno debe ser analizado desechando tanto el alarmismo como la despreocupación. Marca una tendencia politológica que es conveniente estudiar globalmente, con todas sus implicaciones, ideológico-culturales, políticas y sociológicas.
Desde esta perspectiva analítica global es obvio que el apoyo electoral que esta formación política xenófoba ha recibido responde a un voto de protesta social ante nuevos problemas sociales mal enfocados y/o resueltos por las administraciones locales, pero también autonómicas y estatales. Nuevos problemas sociales generados por el gran aumento de la población inmigrante en los últimos siete años (llegada de 3,6 millones de extranjeros). Según las cifras del INE (enero del 2006) 3.884.000 personas (empadronadas), el 8,7% de la población española total, personas a las que hay que añadir la incierta bolsa de inmigrantes ilegales que se calcula sobre unos 800.000. Máxime si tenemos en cuenta que la inmigración se concentra (el 68,6%) en Catalunya, Madrid, País Valencià y Andalucía.
LA CORRELACIÓN entre voto de protesta y alta cifra de inmigración es directa: Vic, 22,2% de inmigrantes; Cervera, 21,8%; Manlleu. 20,4%; Tàrrega, 17,2%; Olot, 16,1%, o El Vendrell, 13,5%. Debemos ser conscientes, los problemas no son identitarios sino sociales. La llegada masiva de inmigrantes ha supuesto una bendición desde el punto de vista económico, demográfico y asistencial a personas dependientes. Como ha sido calculado en reiteradas ocasiones todo inmigrante integrado en el sistema productivo económicamente "da" mucho más de lo que recibe. El problema, como siempre, es que se privatizan los beneficios y se socializan las pérdidas. A la mayoría de población autóctona en donde se concentran los inmigrantes no le llegan directamente los beneficios de la inmigración, salvo los empleadores de inmigrantes, y sí los inconvenientes.
Ante esta situación político-social el voto electoral a opciones políticas xenofóbicas debe ser entendido atendiendo a las demandas sociales que explicita, más que a la oferta política demagógica que la instrumentaliza. Son soluciones simplistas a problemas complejos. Las soluciones simplistas son demagogia barata. Hay que ir a la raíz de los problemas. Debe aumentar el gasto social de nuestro muy débil Estado de Bienestar. Se debe dotar a las diferentes administraciones de los medios económicos, técnicos y humanos para abordar la problemática de la inmigración en todos sus complejos aspectos (sanitario, educacional, vivienda etcétera).
Es un tema de pobreza, no de color de piel, religión o cultura. Construir una Catalunya/España más democrática, más avanzada y moderna, sin guetos ni fracturas sociales, es el reto. Los inmigrantes, trabajando duro en los trabajos que nosotros no queremos hacer, están contribuyendo a ello, preocupémonos por su bienestar, al igual que el de cualquier sector desfavorecido socialmente, ya que su bienestar, lo mismo que su malestar, es el nuestro.
Joan Antón Mellón. Catedrático de Ciencia Política (UB).

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