PRISMA

¿Quién se ha vuelto loco por aquí? Tal parece lo que acaece entre nosotros, ciudadanos de una autonomía que desafía la norma; reconstruye la imagen de progreso según la mitología del regreso; confunde las mentes sanas con propósitos de delirio político; entretiene a la plebe con pirotecnias falaces y consagra el catalán como idioma del universo. Entiendo que Benedicto XVI se ha equivocado: en lugar del latín, debería de postular el catalán como idioma litúrgico de la Iglesia. ¿Queda algún cuerdo todavía en esta esquina de la península? Todo parece indicar que los cuerdos se han evaporado, que el seny se ha retorcido hasta el ditirambo, que todo aquello que El criteri de Balmes elogiaba como filosofía del pueblo es tan incierto como la teoría de la fe cristiana raíz de la conciencia del nacionalismo. Pobrecito Torras i Bages.

Pobrecito Tarradellas que soñaba con lo que, antes de nacer, se ha vuelto ya caduco. ¡Fascinante Catalunya independent de la enfebrecida ERC, compañera de viaje de ese gobierno que preside el Honorable Montilla!¿Dónde está el PSC-PSOE en esta loca carrera hacia el conflicto constitucional? ¿Acaso los avances se hacen a saltos, o a golpes de ruptura, siguiendo la vieja teoría de la Transición fallida (la que triunfó fue la vía del reformismo)? ¿Quizá algunos se han fijado en Yeltsin y su ruptura radical de la sensata Perestroika de Gorbachov, cuya reforma pasaba, justamente, por la mano del Partido Comunista, tal como los chinos han venido a demostrar en toda su eficacia? Roca y Pujol, como bien dijo Arzallus en su día, no quisieron el concierto como modelo fiscal del Estatut de Catalunya: que recauden los del gobierno de Madrid, y nos devuelvan el presupuesto para así administrarnos sin el añadido antipático del desgaste. Todo muy inteligente y catalán: yo reparto y tú le quitas la cartera al vecino. Entre esa teoría del renuncio y lo de hoy dista la sabiduría del «justo medio» como precisaría Aristóteles. La virtud está en el medio, no en los extremos; ni por la derecha, ni por la izquierda. Ambos propenden a la neurosis, al sinsentido, a la rauxa y a la desmesura. Por eso este escenario del desafío constitucional permanente es una auténtica desmesura como aquellas que se prodigaban entre 1929 y 1939.

Una década para llorar si nos resta todavía un poco de vergüenza y dignidad.

El procedimiento para recaudar en Cataluña los impuestos, salido de ultraísmo a-constitucional del Parlament esta semana, me parece, hecho así, un exceso. Posee un cierto resabio «dels fets d'Octubre», que el President Tarradellas descalificaba globalmente. Lo mejor es enemigo de lo bueno ¿Es inteligente este modo de proceder que se generaliza en el Tripartito? Desafiar a diario la Constitución del 78 no me parece una sensata manera de proceder. A veces, ciertos excesos ofrecen razones «justificatorias» para los desmanes de Esparteros. Cataluña, hoy, requiere un tratamiento de reflexión y cautelas, algo impropio de la farmacopea de determinados partidos.

En general, cuando Cataluña se divorció del seny, acabó por perderlo todo. Una circunstancia que la Historia suministra en abundancia, y de la que algunos parecen olvidadizos.

Ni existe prudencia en Madrid, ni hay que buscarla aquende el río Ebro. Aquella ceguera de la opacidad fiscal nos ha traído esta desproporcionada interpretación de la recaudación fiscal.

La desatención sistemática de la injustita distributiva del Estado español durante décadas es la madre, probablemente, de esta respuesta del Parlament. Siempre hemos pagado mucho más de lo que hemos recibido a cambio. El respeto a la norma constitucional y a las formas debería ser un código de conducta sagrado. Una cosa es tener la razón y otra muy distinta respetarla. ¿Habremos olvidado nuestra propia respetabilidad?

@LEAD:Cataluña. Propuesta del Parlamento de Cataluña para la creación de la Agencia Tributaria catalana

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