Como se acerca el verano y Marcello tiene que bajar el handicap de golf, estamos preparando un partido espectacular con Aguirre, Rato y Aznar, que son jugadores de pro, y de manera muy especial el presidente de FAES, al que le acaba de hacer una entrevista “muy comercial” Basilio Rogado en las páginas de la revista Golf Internacional. Un reportaje en el que el periodista hace un recorrido con Aznar por las calles del Club de Campo de Madrid, hablando un poco de todo mientras calibra los golpes fallidos del ex presidente como “comerciales”, que en el lenguaje del golf quiere decir mal golpe con resultado aceptable.
Pues bien, puede que Aznar juegue mal al golf y que dé algunos golpes resultones, pero en su actuación política, de la que nunca se fue, Aznar da golpes certeros, sobre todo en la cabeza de Rajoy, haciendo daño en el PP. Porque FAES —Frente Aznarista Español— se ha convertido en una fundación sólo al servicio y gloria de Aznar, para impedir que el PP regrese al centro, pida disculpas por la guerra de Iraq —su amigo Bush después del lío de Iraq está a punto de reabrir la guerra fría en Europa— y el 11M, al tiempo que ofrece a los electores españoles, en estas importantes fechas, la imagen de un PP intolerante, tonante y ultraconservador, que es lo que necesita Zapatero para seguir haciendo de las suyas en España, porque así es bien fácil que el PSOE vuelva a ganar las elecciones.
Aznar no sólo no está retirado de la política sino que se mete en ella cada vez más. Y no sería de extrañar que si Rajoy pierde las elecciones, el que salga al ruedo del PP para sustituirlo no sean ni Rato, ni Gallardón, ni Aguirre, sino el mismísimo Aznar. Porque si de lo que se trata es de volver al discurso integrista y conservador, quien mejor que Aznar, Bush y la santa Conferencia Episcopal para liderar esa nueva cruzada nacional.
La idea, manejada por algunos, de que si se estrella Rajoy Aznar debería volver al PP de presidente para pilotar el proceso de sucesión —otro dedazo— como hizo Fraga tras el fracaso de Hernández Mancha, sólo tiene un fallo, porque si Aznar vuelve es para quedarse él, poner firme al partido y armar la marimorena en el ruedo nacional. Y ¿quién sabe? A lo mejor lleva razón y él es la solución del PP, porque se cumpliría esa leyenda negra de que los españoles lo que quieren es autoridad. Y Aznar autoridad tiene, al menos en el PP, y también un saco de soberbia. La misma que le impide jugar bien al golf, y por eso cuando falla tira los palos o culpa a cualquiera menos a él.
El golf es un deporte que con el handicap de cada uno, y como la muerte, iguala a todos los ciudadanos que se dediquen a ello. Es un ejercicio, sobre todo, de modestia, autocontrol y humildad, que es lo contrario de lo que ostenta Aznar, empeñado siempre en hacer deporte con grandes campeones porque piensa que los de la “élite”, como él, deben jugar juntos. Pero en el golf eso no sirve para nada y al final se falla el golpe, y lo más que se consigue es un resultado “comercial”.

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