La eficiente gestión del agua en Cataluña queda demostrada a través de los planes realizados tanto por el Gobierno de la Generalitat, como por la empresa privada.

Cataluña ha cumplido con sus deberes porque “es la comunidad pionera en la gestión de ciclo del agua”. Así lo garantiza Juan Luis Castillo, director de Aqualia en Cataluña. En realidad, la comunidad encabeza la lista regional en España porque se ha anticipado a la transposición de algunas de las directivas europeas, “especialmente, en el ámbito de abastecimiento doméstico y el suministro industrial”, admite Castillo.

Para cumplir con los objetivos y los plazos marcados en la directiva Marco del Agua 2000/60, en España se aplica un conjunto de medidas instauradas en el programa de actuaciones para la gestión y la utilización del Agua (A.C.U.A). En Cataluña, con la ayuda de la Agencia Catalana del Agua y su plan de acción hasta 2010, cuya inversión asciende a unos 2.341 millones de euros, “se ha planteado una política más orientada a la demanda que hacia otras basadas en la oferta hidráulica”.

Metas alcanzadas

En la actualidad, la comunidad catalana demanda 3.100 hectómetros cúbicos de agua al año y posee un déficit estructural de cuarenta hectómetros cúbicos. Por ello, esta implantación ha supuesto “una reducción de los consumos por habitante y una utilización de los caudales de aguas grises, depuradas o regeneradas para usos en los que no se requiere agua de excelente calidad”, explica Castillo.

Esta iniciativa ha conseguido planificar “el crecimiento de los recursos hidráulicos aportados al sistema, así como las obras de infraestructura de transporte, para permitir su traslado a través de las principales redes de distribución alta”.

Pese a todo, Castillo alerta a la región que no debe pasar por alto el camino que le queda por recorrer en los usos agrícolas, “a pesar de que los nuevos riegos ya se han construido con unos parámetros de eficiencia altos”, asegura.

Gestión de la demanda

Aqualia es una empresa que abastece a más de doce millones de habitantes en España, de los cuales más de un millón proceden de Cataluña. El año pasado, facturó unos 712 millones de euros y pretende alcanzar los 800 millones en 2008, según las previsiones del directivo.

La compañía acaba de lanzar unos planes integrales de gestión eficiente de la demanda de agua urbana, lo que supone “una reinvención del concepto que se tenía hasta ahora del negocio del agua y cuyo objetivo es reducir sustancialmente el consumo de agua potable”.

Así, no sólo se pretende apoyar las políticas implantadas desde la Administración, sino reducir los impactos medioambientales. Para ello, “se deben agrupar una serie de programas sectoriales que asentarán un proyecto avanzado en el ámbito nacional”, concluye.