Josu Jon, como siempre, con su obsesión anti abertzale nos obsequia una sonada tanda de lugares comuntes y falacias bien mezclados unos y otras. Digamoslo de una vez: ni es ETA quien impide a los ciudadanos vascos elegir libremente su camino, ni su desaparición garantiza nada en el terreno político.

No imponer; no impedir. Muy bien, pero ¿quién impone, quién impide? ¿De verdad que pensamos que es ETA?. Seamos serios y responsables. con ETA o sin ETA los poderes que dominan el Estado Español no admitirán que los vascos podamos decidir nada que no pase por el aro de lo que ellos opinen. La postura de Josu Jon, en el fondo, es una rendición, una aceptación de que las cosas son así, que él no tiene ganas; o fuerzas, o arrestos, para ponerse firme, y punto.

Con ETA o sin ETA, solo si los vascos decidimos elegir nuestro camino, mejor si les gusta, pero aunque no les guste a los demás, llegaremos a ser dueños de nuestro destino.

Decir que una consulta en Euskadi debe ser precedida de una consenso que englobe a todos es tanto como decir que esa consulta no se celebrará nunca, a no ser que trate de más de lo mismo. A este paso un día de estos Josu Jon reclamará para Euskal Herria el estatuto de Murcia. Lo demás son cuentos.